Nunca lo sabemos ...

Esta mañana hay nieve por todos lados.
Reparamos en ello.
Me dices que no has dormido bien.
Te digo que yo tampoco.
Pasaste una noche horrible.
"También yo".

Somos extremadamente cuidadosos y tiernos,
como si percibiéramos el desarreglo mental del otro.

Como si supiéramos lo que está sintiendo el otro.
No lo sabemos, claro. Nunca lo sabemos.
No importa.

Es esta ternura lo que me importa.
Es el regalo que me sostiene y me hace avanzar.
El mismo de cada mañana".



Poema de Raymond Carver del libro "Todos nosotros"

Israel Zangwill


(Londres, 1864 - Midhurst, 1926) Novelista y dramaturgo inglés. Estudió en Plymouth, en Bristol y en la escuela judía del East End londinense, donde trabajó luego en calidad de profesor. Pronto abandonó la enseñanza en favor del periodismo, que posiblemente respondía mejor a la vocación que hizo de él uno de los más fervorosos defensores del humanitarismo democrático, algo utópico, de los primeros años de nuestro siglo.

No solamente por los estrechos vínculos de sus orígenes, sino también porque "el pueblo del Crucificado" le pareció siempre "el crucificado entre los pueblos" desarrolló un verdadero apostolado en beneficio de sus correligionarios, y dedicó grandes esfuerzos a la solución del problema principal con que se enfrentaban los judíos de su época: la búsqueda de una patria.
Se adhirió, al principio, a la solución sionista, y fue delegado en los siete congresos del movimiento. Sin embargo, llegado a repetidas divergencias con la política oficial del sionismo, después del sexto congreso fundó con otros la J. T. O. ("Jewis Territorial Organization"), a la que consagró sus mejores energías; el resultado práctico, empero, no correspondió a las esperanzas.
Además de pensador y apóstol, Zangwill fue también, y quizá por encima de todo, un artista. Indudablemente, algunas de sus obras, en particular los dramas, como The Melting Pot (1908), y varios textos de los años posteriores, como The War of the World (1916) y The Voice of Jerusalem (1920), son, más que nada, escritos de propaganda y de afirmación. Existe, sin embargo, una abundante producción de nuestro autor ajena a cualquier intención extraliteraria y sometida únicamente a la suprema ley de la poesía, aunque en ningún caso deja netamente su carácter hebraico. No se equivocan quienes le consideran creador, en lengua inglesa, de la literatura judía moderna.
El autor ve la expresión más auténtica del hebraísmo en el ghetto, custodio de la tradición ortodoxa. En textos como Los hijos del ghetto (1892), Ghetto Tragedies (1893 y 1899), The King of Schnorrers (1894), y Ghetto Comedies (1907) revive en si los aspectos trágicos y cómicos de los barrios judíos, o, mejor, los tragicómicos, caracterizados por el humor corrosivo de la raza. No estaría en lo cierto, sin embargo, quien redujera a Zangwill a la condición de pintor -siquiera muy logrado- del ghetto. Sus héroes, en realidad, parecen interesarle mucho más cuando salen de su ambiente racial y se aproximan a las culturas occidentales.

En ello tuvo su origen la obra Dreamers of the Ghetto (1898), donde precisamente se debaten las divergencias entre ghetto y cultura. Los quince héroes pretenden conciliar el Dios de los padres con las soluciones dadas por las distintas civilizaciones al problema de la divinidad. Sus sueños, no obstante, no se realizan: los quince son y se sienten fracasados; el último de ellos, en quien se resumen todos, no logra sobrevivir a la desilusión. Esa tortura real la sufrió el mismo Zangwill, que fue también, hasta cierto punto, un soñador del ghetto. Pero el autor estaba mejor armado que sus héroes contra todos los desengaños. Precisamente por su tendencia a la utopía halló consuelo al fracaso de sus ilusiones al considerar a éstas en sí mismas.

Posiblemente ninguno de los personajes de Zangwill nos ayuda tanto a comprenderle como el hijo del ghetto -el anciano Hyams - que, cuando, ya solo en el mundo, consigue ver el Jordán por tanto tiempo soñado, descubre que la Jerusalén caótica donde las sinagogas se perdían entre minaretes y cúpulas es la franca antítesis de la de sus sueños, y, sin embargo, no se da por vencido, y cada viernes, sin preocuparse de las burlas de quienes le contemplan, toca las piedras del Muro de las Lamentaciones.

Biografías y vidas

Biografias y/o efemérides

Aunque en muchos de los post ya se fue incorporando enlaces a wikipedia o referencias de los autores, voy a ir incluyendo (si les parece bien a mis compañeros) pequeñas biografias de autores, sus vidas, obras y seguramente alguna fotografía (aunque no sea esto último usual en este blog)
Sé que muchos de los post ya llevan enlaces a wikipedia, referencias...pero me parece que puede ser enriquecedor conocer un poco mas sin tener que desplazarse a traves de un enlace.

Siempre me gustó saber de las vidas de artistas, cientificos, políticos...etc, incluso suelo observar la vida de quienes me rodean, el por qué y como alquien llega ser o dejar de ser, los pasos y circunstancias para el resultado de una vida.

Saludos y ya me direis que os parece la idea.

La Vida Ausente

La vida estaba en otra parte,
de esa forma en que ciertas mujeres no están para nosotros,
de esa idéntica forma en que nos negamos a estar
para ciertas mujeres.

La vida en ocasiones dejaba adivinarse,
acertaba a sugerirse en su esplendor,
nos concedía un poco de esa vida que todos merecemos,
donde los días bastan a nuestra ambición
y somos casi justos, animosos,
incapaces del llanto o la derrota,
donde tanto gustamos de la vida que la vida nos da
que creemos colmado el breve afán de gloria
a que todos, sin duda, tenemos derecho.
Eso dejaba adivinar la vida en ocasiones,
pero es tan rara la verdadera vida, y tan efímera,
que su misma importancia nada importa,
pues nos deja sabor de incumplimiento,
nos fuerza a desear la vida verdadera.

Quizá nunca entendimos el libro de la vida,
o, entendiéndolo, nos negamos a admitir su desenlace:
que el ocultamiento y la indisposición sean su esencia.
un enigmático no acudir a las citas.
un íntimo estar siempre en otra parte.
Porque la vida estuvo siempre en otra parte.

La rueda de los azares

De un día para otro, todo cambia.
Si ayer amanecías deslumbrado
y tus ideas parecían claras,
hoy mismo, en el espejo del lavabo,
has visto al perdedor de las facciones neutras
inflado de bostezos
y con el encefalograma plano.

La brisa que hoy alivia tu paseo
mañana es un ciclón que te estremece.
En una vuelta, igual que cambia el tiempo,
quien tuvo no retiene,
el más sincero miente
y el sueño del amor se desvanece
de puro aburrimiento.
En una vuelta orgánica del cosmos,
se pierden privilegios, se asustan los valientes.

Por un latido a tiempo, la risa más forzada
se aparece lozana y sugestiva.
y entonces quién no sale a la calle feliz,
quién no disfruta haciendo su trabajo,
quién no ofrece favores a un amigo,
quién no se ilusiona.
Pero, a decir verdad, de todos ellos
tampoco nadie espera
sacar de esos destellos que a veces les alientan
alguna cosa clara.

Pues ni el más tonto ignora que la vida
no tiene, en general, ni sombra de sentido
y que el azar, que es dadivoso pero incoherente,
no reparte papeles; sólo momentos, escenas,
situaciones confusas,
estados del humor y la conciencia.

Besa, Beso.

Sólo eres tú, continua,
graciosa, quien se entrega,
quien hoy me llama. Toma,
toma el calor, la dicha,
la cerrazón de bocas
selladas. Dulcemente
vivimos. Muere, ríndete.
Sólo los besos reinan:
sol tibio y amarillo,
riente, delicado,
que aquí muere, en las bocas
felices, entre nubes
rompientes, entre azules
dichosos, donde brillan
los besos, las delicias
de la tarde, la cima
de este poniente loco,
quietísimo, que vibra
y muere. –Muere, sorbe
la vida. –Besa. –Beso.
¡Oh mundo así dorado!


Vicente Aleixandre fallece en Madrid un día como hoy, 14 de diciembre, en 1984.

El extraño que vino

No sé cómo aprendimos a querernos,
qué hubo en vosotros de mí, qué nos dimos.
Corre la vida y estáis al pie de otros edificios,
zarandeados, llevados, retenidos en la trama.
Pero decidme si habéis elegido,
si queríais estar donde estáis
y en qué modo se ovilla y desovilla
el hilo que nos guía y que nos ata.

No sé por qué no compartimos las mismas habitaciones
ni comemos en los mismos restaurantes.
Por qué os reproducís.
De qué sirven los destellos que se apagan,
las lunas negras, los días sin huella.

Padres que fueron hijos, hijos que se hacen padres
y niñas que se quedan de pronto embarazadas.
Entenderlo, verlo todo de fuera.
Pero también entrar,
acercarse a las chimeneas de vuestros salones
como el extraño que vino de lejos
y os cuenta cuentos, os gasta bromas,
os dice versos, baila con vosotros,
enseña a jugar a vuestros hijos.

De este modo fuisteis construyendo
la historia que jamás fue nuestra historia.
Y la misma cadena que une vuestros destinos,
a nosotros nos libera:
para contaros cómo fue vuestro tiempo,
qué costumbres teníais, cómo intentabais amaros,
qué aficiones os ocuparon,
qué dudas os asaltaban,
qué palabras os confortaron,
qué silencios os preocupaban.
La historia de vuestra historia
para alumbrar vuestras sombras y arrancar vuestras mentiras.
Cómo fue vuestro tiempo de soledad en compañía
pues de vivirlo tanto, jamás lo comprendisteis.

ERÓTICA

Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo tierra
y sonámbulo todavía.

Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento
ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces.

Tu placer
lentamente asciende
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.

Tu placer, animal escaso.

Poema de Cristina Peri Rossi

Razon de Amor

No es sólo la pasión de los abrazos,
la saliva, el aroma, el vértigo, los besos
o el plácido desvelo de la ausencia.

Mi amor es la fábula y la trama,
el relato interior que sigue a cada encuentro,
la glosa que acompaña los adioses,
el minucioso examen de las frases
y el eco que tu voz le pone a mi silencio.

Mi amor es ser feliz y no engañarme
anticipando el daño del negro desengaño,
cuando el sexo se esfume en el recuerdo
remoto y resentido de un orgasmo.
El consentir la calma en las mareas
y atesorar las horas y los días
de la fiesta de luz que celebramos,
del banquete voraz de los sentidos.

Y abolir la frontera de los cuerpos,
detenernos, subiendo la escalera,
a besarnos en todos los peldaños.



Hace ya unos meses que se fue Leopoldo Alas, a los 46 años. Personalmente siento su poesia como de la mas intima, mas dulce, mas calida, que mas se acerca a una parte de mi.

Amor y palabras

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.


Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

Poema de Luis García Montero



Bajo precio ...

Todos tenemos un instante en que
nos entra una tristeza pegajosa,
y la vida, quedándose al desnudo,
se nos muestra como algo sin sentido.

Frío de muerte llena las entrañas.
Pero, para vencerlo, golpeamos
sin fuerza apenas a las puertas de la memoria,
como quien va a una hermana de la caridad.

A veces, sin embargo, hay dentro de nosotros
tanta noche y es tanta la ruina,
que ayudarnos no puede la memoria,
ni la del corazón, ni la de la razón.

Se nos apaga el brillo de los ojos.
Y la conversación, los movimientos...
todo se apaga. Pero existe aún
la tercera memoria: la del cuerpo.

Que recuerden los pies
el polvo y el calor de la carretera,
la hierba fresca
cuando descalzos caminaban.

Que recuerde la mejilla con ternura
cómo, tras una riña, la consolaba
la agradable aspereza de la lengua
del perro, que todo lo comprende.

Que recuerde la frente, avergonzada,
cómo, bendiciéndola,
un beso la rozaba, apenas la rozaba,
descubriéndole toda la ternura de madre.

Que los dedos recuerden los pinos, el trigo,
y la lluvia casi imperceptible,
y el temblor del gorrión,
y las crines nerviosas del caballo.

Que los labios recuerden otros labios.
Hay hielo y fuego en ellos. Hay tinieblas y hay luz
Todo el mundo contienen, impregnado
de aroma de naranjas y de nieve.

Y entonces pedirás a la vida perdón.
y le dirás: “A ciegas te acusaba”.
Absuélveme del grave pecado
de mi absurda irritación.

Y si la maravilla de este mundo
es preciso pagarla
con un precio cruel,
no importa, yo lo acepto.

Pero ¿acaso el capricho del destino,
los golpes y las pérdidas,
son un precio tan alto por gozar
las maravillas que la vida ofrece?

Poema de Evgueni Evtuchenko

Reflexión

¿Por qué cantaría el poeta sin la angustia del tiempo,
sin esa fatalidad de que todas las cosas no sean para nosotros, como para Dios, todas a la par, sino dispuestas en serie y encartuchadas como balas de rifle, para disparar una tras otra?

Juan de Mairena de Antonio Machado.

En este teatrillo

En este teatrillo se acabo la risa,
Jugamos ahora
al juego de Callar.
A un lado quedaran los cuerpos,
al otro las ganas de ganar.

No se irán del todo
los recuerdos que criamos
no marchara para siempre
el ansia e vivir..

Solo una cama fría
solo un silencio
que aparenta ser fugaz
Pensamientos en otros mundos
El tiempo que se vuelve voraz,
devorando la pasión
acallando el corazon,
rompiendo en mil pedazos
el mundo deseado
que vence a la razón.

Una casa ya vacía
sin mantas ni manteles
sin almas ni quehaceres
sin ruegos ni preguntas
sin dioses sin quereres

Esto no es Poesía

En la vida a veces faltan sueños
sueños que nos hagan hombres
sueños que nos vuelvan a la niñez
sueños que compartir
sueños que nos digan que estamos vivos
sueños que nos hagan ser ambiciosos
sueños que nos hacen los  mejores
sueños que emocionen al pensarlos
sueños de vida, sueños de amor
Tu mi sueño.

Limpieza general

Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.

Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.

O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.


Poema de Amalia Bautista

Muñoz Rojas: un traductor de gran transcendenciamuñ

Un libro compila las traducciones de poesía inglesa que realizó el antequerano durante casi treinta años.




EFE. MÁLAGA Las traducciones de poesía inglesa que realizó durante casi treinta años José Antonio Muñoz Rojas, y que tanto influyeron en la trayectoria del poeta antequerano y en la poesía española, han sido reunidas en el libro ´Pararnos y mirar. Traducciones de poesía inglesa por José Antonio Muñoz Rojas´, editado por el Centro Cultural de la Generación del 27.
 




Muñoz Rojas, fallecido el pasado 29 de septiembre a diez días de cumplir 100 años, tradujo poesía anglosajona entre 1934 y 1963, en unos años en que no era nada frecuente entre autores españoles, explicó el poeta Álvaro García, responsable de la edición que se presentó ayer en Málaga.
"El principal interés de esta recopilación es que estas traducciones, secretamente, fueron influyendo no sólo en el propio Muñoz Rojas, sino también, al ser España un país todavía en el que no era generalizado hablar inglés, en poetas de la Generación del 27 como Dámaso Alonso e incluso en algunos posteriores como Blas de Otero", añadió García.
El que fuera Premio Nacional de Poesía en 1998 y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2002 ejerció como lector de Literatura Española en la Universidad de Cambridge, con lo que "tomó contacto con otra cultura, y eso en la poesía española siempre ha sido fértil".
Eran años en los que en España no existía una teoría de la traducción, tan sólo el libro ´Miseria y esplendor de la traducción´, de José Ortega y Gasset, quien definía ésta como una tarea "melancólica".

Poesía espiritual.

Muñoz Rojas centró sus traducciones en poesía espiritual y religiosa, algo que le dio "mucho oxígeno", a juicio de Álvaro García. El poeta antequerano era un "creyente muy en lucha consigo mismo" en momentos de un "discurso católico muy lineal en España" y se encontró en estos textos con unos "poetas conversos al catolicismo, a los que no les había sido dado por obligación, y que lo habían recibido con frescura".
Por primera vez reunidas en ´Pararnos y mirar. Traducciones de poesía inglesa por José Antonio Muñoz Rojas´ se encuentran las versiones del poeta, cronológicamente las primeras al español de casi todos los poetas que recoge, de poemas de Eliot, de Thomas, o de Wordsworth.
Con la presentación de este libro, número 19 de la colección Estudios del 27, se dan por finalizados los actos de homenaje programados con motivo del centenario del nacimiento de Muñoz Rojas, que se cumplió el pasado 8 de octubre.



La opinión de Málaga

Poesía

En poesía me gusta la claridad, y es muy difícil buscarla.

En cambio la poesía hermética es más fácil de hacer, no tiene referencia y cualquier flecha que dispares va a a dar a alguna diana.

ANGEL GONZÁLEZ.

Tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos...

«Tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos,
se inclinan hoy con pesar bajo tus párpados oscilantes
porque nuestro amor declina».

Y responde ella:
«Aunque nuestro amor se desvanezca,
permanezcamos junto al borde solitario de este lago,
juntos en este momento especial
en el que la pasión, pobre criatura cansada, cae dormida.
¡Qué lejanas parecen las estrellas,
y qué lejano nuestro primer beso,
y qué viejo parece mi corazón!».

Pensativos caminan por entre marchitas hojas,
mientras él, lentamente, sosteniendo la mano de ella, replica:
«La Pasión ha consumido con frecuencia
nuestros errantes corazones».

Los bosques les rodeaban, y las hojas ya amarillas
caían en la penumbra como desvaídos meteoros,
entonces un animalillo viejo y cojo renqueó camino abajo.
Sobre él, cae el otoño;  y ahora ambos se detienen
a la orilla del solitario lago una vez más.
Volviéndose, vio que ella había arrojado unas hojas muertas,
húmedas como sus ojos y en silencio recogidas
sobre su pecho y su pelo.

«No te lamentes», dijo él, «que estamos cansados
Porque otros amores nos esperan,
odiemos y amemos a través del tiempo imperturbable,
ante nosotros yace la eternidad,
nuestras almas son amor y un continuo adiós».



 William Butler Yeats

A mi amor

Cara beldad que, ausente,
amor me inspiras, o escondiendo el rostro
salvo que el alma ardiente
en el sueño tu sombra no sorprenda,
o en el campo en que esplenda
mas claro el día y la creación más pura,
¿acaso el inocente Siglo de Oro
colmaste ventura,
y eres en esta vida alado espíritu,
u ocultándote ahora suerte avara
para futuras horas te prepara?

Poder mirarte viva
mi corazón no espera,
sino en el día en que desnuda y sola
por nueva ruta a peregrina esfera b
marche mi alma. En el albor primero
de mi jornada incierta y tenebrosa,
te imaginé viajera,
por el árido mundo. Mas no hay cosa
que aquí se te asemeje, y aunque alguna
recordase tu rostro, nunca fuera
en actos y en palabras tan hermosa.

Entre tantos dolores
como a la vida humana ofrece el hado,
si verdadera y cual te pinta el alma
te amase algún mortal, para él sería
el vivir más preciado.
Bien claro veo que tu amor me haría,
cual en los verdes años, todavía
ansiar gloria y virtud. En vano el cielo
esquivo se mostrara a mis afanes;
que al lado tuyo este mortal camino
fuera un sueño divino.

Por los valles, que escuchan
del laborioso agricultor el canto,
y donde me lamento mientras huye,
el ilusorio y juvenil encanto,
y por las cumbres, en que evoco y lloro
los deseos sin fruto y de mi vida
la perdida esperanza, en ti pensando
comienzo a palpitar. ¡Ah si pudiera,
en el ambiente tétrico y nefando
del siglo, conservar tu imagen pura!
¡Ella sola endulzara mi amargura!

Si tú de las ideas eternales,
eres una, de aquellas que de formas
sensibles no vistió la eterna ciencia
ni entre caducos restos
soportan el dolor, de la existencia,
o si acaso en el cielo donde giras
otra tierra te acoge entre sus mundos,
y más bella que el sol próxima estrella
te alumbra, y más benigno éter aspiras,
desde aquí, donde llora aquel que vive,
de ignoto amante la canción recibe.



Giacomo Leopardi

Melancolía

Me siento, a veces, triste
como una tarde del otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno...
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos
y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía... Historias
que tienen casi blancos mis cabellos.

Manuel Machado



...a veces, escarbo, hacia arriba, intentando buscar un poco de aire, pero la tierra que me cubre pesa demasiado...
...a veces, escarbo hacia dentro y me ahogo en mi, cansada de buscar una salida, desesperada en el grito "ciego".
...a veces, 
sólo a veces cuando alguien me piensa, respiro...
y se me aligera un poco el enterramiento.

Dentro

A veces recuerdo tu imagen
desnuda en la noche vacía,
tu cuerpo sin peso se abre
y abrazo mi propia mentira.
Así me reanuda la sangre
tensando la carne dormida,
mis dedos aprietan, amantes,
un hondo compás de caricias.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.

Mi mano ahuyentó soledades
tomando tu forma precisa,
la piel que te hice en el aire
recibe un temblor de semilla.

Un quieto cansancio me esparce,
tu imagen se borra enseguida,
me llena una ausencia de hambre
y un dulce calor de saliva.

Dentro
me quemo por ti,
me vierto sin ti
y nace un muerto.



Luis Eduardo Aute
Si la quieres oir pulsa aquí

Carta


Amor mío:

el tiempo turbulento pasó por mi corazón
igual que, durante una tormenta, un río pasa bajo un puente:
rumoroso, incesante, lleva lejos
hojas y peces muertos,
fragmentos desteñidos del paisaje,
agonizantes restos de la vida.

Ahora,
todo ya aguas abajo
-luz distinta y silencio-,
quedan sólo los ecos de aquel fragor distante,
un aroma impreciso a cortezas podridas,
y tu imagen entera, inconmovible,
tercamente aferrada
-como la rama grande
que el viento desgajó de un viejo tronco a
la borrosa orilla de mi vida.

Poema de Ángel González

TU, YO, MEZCLAS

Hay mezclas que nos complementan,
aires de otros - con forma de susurros - que nos arrancan de cuajo
las hojas sobrantes de los males que configuran nuestro otoño.
Compañías que nos hacen sentir más plenos
y aguas de bocas ajenas que nos matan la sed.

Hay poetas compartidos que añaden poesía
a la que ya dibujamos con nuestros besos,
palabras que son puentes con forma de versos
y abismos negros como el carbón
que dibujan , en nuestras caras, los restos de una encendida pasión.

¿Desemboca el río en el mar
o es el mar quien se cuela por el río
para regalarte la sal que se deposita en tu boca, al borde de nuestra cama?
¿Es el mármol quién hace la estatua
o es la estatua la que decide amoldarse a los deseos de quien trabaja ese mármol?

¿Dónde desembocas, amor?

Quizás nos hemos hecho mapa sin norte ni sur
tan sólo con las marcas que dibujan nuestro paisaje
lleno de palabras y silencios compartidos
sin esclavitudes ni dominios,
tan sólo con la forma de nuestros cuerpos escondidos
en el territorio conquistado bajo las sábanas.






Palabras de Ana, Tras leer a Benjamin Prado en  su poema mezcla.



MEZCLA

Tu vendaval y mis bosques.
Mis embalses y tus ríos.
Tu pleamar y mi arena.
Mi oasis y tu desierto.

Tu Paul Celan y mi Alberti.
Mi cóndor y tus montañas.
Tus puentes y mis abismos.
Mis llamas y tu carbón.

Como el río da en el mar
o el marmol llega a la estatua,
yo añado un Sur a tu Norte,
tú desembocas en mí.

Yo esclavo de lo que digo,
tu dueña de tu silencio:
así se fraguan las horas,
así se mueven los días.

Si pudiera decirte

EL tiempo dirá tan sólo: “ya te dije”
Sólo el tiempo conoce el precio que hemos de pagar;
Si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Si debiéramos sollozar cuando los payasos hacen su número,
Si debiéramos tropezar cuando tocan los músicos,
El tiempo diría tan sólo “ya te lo dije”.

No hay fortunas que predecir, no obstante,
Porque te amo más de lo que puedo expresar
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Los vientos deben venir de alguna parte cuando soplan,
Debe haber razones por las que las hojas se pudren;
El tiempo dirá sólo “ya te lo dije”..

Tal vez las rosas realmente quieren crecer,
Tal vez la visión quiere en verdad permanecer;
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Supongamos que los leones se levantaran todos y se fueran,
Y que todos los arroyos y los soldados huyeran;
¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije?
Si pudiera decírtelo te lo haría saber.

Wystan Hugh Auden

Semillas para un cuerpo

NO NECESITO UN DIOS ...

No necesito un dios para creer en tí
un gigante dormido soñando el universo
un gnomo en cuyos ojos el bosque de la nada se refleje
no necesito un ser distinto del que forman
tus manos en las mías por enorme que sea
quizás por ser enorme y no caber
en nuestras manos un ser que exista demasiado
(ya tengo las montañas, los desiertos, los mares
que existen demasiado también y no me piden
que me postre a sus pies y les adore) para creer en tí
lo más pequeño es suficiente, tu misma ausencia vale
como un terrón, como la miel
de los atardeceres.


Poema de Jesús Aguado

*


He visto poemas salvar vidas,
sin que lo supieran,
ni los poemas,
ni las vidas.

Eduardo Milán.

Tal vez mañana

Aquí estoy, sin perdón ni juramento,
la mujer que ama en el espejo una sombra china,
la que vive, la que mira lejos de las manos
y huye de lo cierto en la figura que se hace,
la que estampa en la pared un ojalá mañana,
una copa al vacío, un papel que se retuerce
y toca techo y baja vertical fugando un vuelo,
la que se acostumbra a tanta nada y se dibuja
un espacio en blanco, la que se ahoga en el humo
del medio cigarrillo y se tapa en las estrellas
porque ha perdido algún zapato sin su pero,
la inconformista, la que estrecha la mirada
y una sonrisa desdibuja.

La que detrás de la pupila se repite…

Paloma Ángel

Afuera

Salud, silencio
hasta no ser una parte del todo.
La única herencia
posible
es la misión de una lejanía
que se quiere destruir.
Sí. Se oye ahogarse el susurro,
la obligación a tientas
de la luz, del lugar
donde es cierto que se aclara el cielo.
Ahora empieza a amanecer.


Antonio Méndez Rubio

El País de las Últimas Cosas

Éstas son las últimas cosas -escribía ella-. Desaparecen una a una y no vuelven nunca más. Puedo hablarte de las que yo he visto, de las que ya no existen; pero dudo que haya tiempo para ello. Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo.
No espero que me entiendas. Tú no has visto nada de esto y, aunque lo intentaras, jamás podrías imaginártelo. Éstas son las últimas cosas. Una casa está aquí un día y al siguiente desaparece. Una calle, por la que uno caminaba ayer, hoy ya no está aquí. Incluso el clima cambia de forma continua: un día de sol, seguido de uno de lluvia; un día de nieve, luego uno de niebla; templado, después fresco; viento seguido de quietud; un rato de frío intenso y hoy, por ejemplo, en pleno invierno, una tarde de luz esplendorosa, tan cálida que no necesitas llevar más que un jersey.

Cuando vives en la cuidad, aprendes a no dar nada por sentado. Cierras los ojos un momento, o te das la vuelta para mirar otra cosa y aquella que tenías delante desaparece de repente. Nada perdura, ya ves, ni siquiera los pensamientos de tu interior. Y no vale la pena perder el tiempo buscándolos; una vez que una cosa desaparece, ha llegado a su fin.
Así es como vivo -continuaba su carta-. No como mucho, solo lo suficiente para mantenerme en pie, no más. A veces me siento tan débil que me parece que no podré dar otro paso. Pero lo logro, a pesar de los períodos de abatimiento, me mantengo activa. Deberías ver qué bien lo hago.

 Paul Auster

*


El sexo no es mucho,
pero a veces es más de lo que viene después.

Gloria Fuertes

Lluvia


De todo lo que vuela y nos hace sufrir,
nada más compasivo y simple que la lluvia,
nada tan frágil y a la vez tan invicto
y nada con su misma promesa de frutos y verdor.
Mírala, como un mar derrumbado,
como ruinas de una atmósfera de agua que existió.
Muchas veces
me empapa de nostalgia y me hace nudos
que escuecen al tragar.
Será porque la lluvia
cubre bosques que has amado conmigo,
nos ha mojado juntos, imparcial, minuciosa,
en lejanas provincias junto al mar.
Y para siempre tendrás lo que te he dado,
de mi regalo nunca podrás huir
ni devolvérmelo.
Y cuando llueva, cada gota en tu cuerpo será
un beso,
un beso que no pude nada a cambio,
que atravesará los impermeables, los paraguas,
diciéndote con su idioma monótono y dormido
que te quiero.

Poema de José Mª Parreño.

Octubre derrumbado

Octubre derrumbando estrellas vegetales,
conmemorándose en una estatua de agua.
De octubre caen cristales que degüellan
tiburones muertos en la acera.
Octubre como un lento huracán que no se escucha,
como unos labios reventados a besos.
Octubre: caramelo de nieve y yerbaluisa en forma
de reloj.
Respirar vidrio
es ver atardecer durante cien octubres y un aviso
de amor en tu mirada.



Del libro "Fe de erratas" del malagueño José María Parreño. Porque asi veo este octubre.

Mezclas...

Hay momentos de oscuridad en la luz
y de luz en la sombra.

Hay sueños que explotan quedando sin aire
y burbujas de aire que se esconden bajo el agua.

Se combinan, copulan y duermen en la misma cama
calor y frío
duda y certeza
sombra y cariño
seguridad, miedo y amor.

Se mezclan palabras y sinsentidos
oratoria y temor
palabras y sueños
alegrías y dolor
sexo con ganas y sexo sin pasión.

Y dudo de si el paisaje, el futuro y los sueños
son globos que explotarán
paisajes de luz
pesadillas sin despertar
o tan sólo vida sin más.

Mezclas,
vaivenes
montañas rusas y
desequilibrio.
Amor
dudas
entrega y
hastío.
¿Quién es capaz de definir nada
entre tanta combinación?

La respuesta racional dice
"aprende a vivir sin definir las cosas,
la definición de las emociones no da el control"

Los miedos responden
"busca tu rincón sin miedo,
pero recuerda que el precio es el silencio".


Cada paso susurra
"limítate a seguir viviendo".

Tú, entretanto,
miras tus miedos y
sobrevives a tus sueños. 
 
Ana A.

Curriculum

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente
usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica
usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros
usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío
entonces
usted muere.


Rompeolas

Llévame a ver salir el sol
desde todos los portales de la luna
llévame al puerto y al malecón
cuando el cielo se nos llene de gaviotas
Alumbrando las calles oscuras
todas las estrellas que hoy durmieron solas
(desde el rompeolas me acuerdo de ti)
vuelo controlado, colgado del palo
de las banderolas
Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo
ni quitarte la ropa, ni sudar contigo
ni perder la calma, ni decirte las cosas
que nunca te he dicho
Y ahora ya no puedo prestarte mis alas
ni subirte la falda
ni cogerte con vicio
ahora da lo mismo reírse de todo
que llorar por nada
Llévame a ver salir el sol
cuando enrede los cabellos en tu nuca
llévame al puerto de náufragos
y a los muelles que no escuchan tus preguntas
Desatando pañuelos de bruma
hace algunas horas que perdí la suma
(desde el rompeolas me alejo de ti)
vuelo equivocado, tu voz es el viento
que rompe las olas

Canción de Quique Gonzalez, aunque mas bien yo diría que como todo lo que escribe Quique, Poesia Musicalizada.

Ternura

Quizás no sea ternura la palabra precisa
para este cierto modo compartido
de quedar en silencio ante lo bello exacto,
o de hablar yo muy poco y ser tú la belleza
misma, su emblema, aunque tan próxima y latiendo.

Y es también un destino unánime que vuelvan
a idéntico silencio -cuando llegue la hora
de la tregua indecible- mi palabra y tu zarpa.

Poema de Mª Victoria Atienza

Festival ...


Para los que puedan asistir ...


Cuando uno ya no tiene fuerzas ...

Cuando uno ya no tiene fuerzas para escribir, tiene que recordar.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para fotografiar,
tiene que ver con los ojos del alma.

Cuando uno ya no tiene fuerzas para leer,
tiene que estar lleno de narraciones.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para hablar,
tiene que resonar.

Cuando uno ya no tiene fuerzas para andar, tiene que volar.
Y cuando llegue la hora,
uno tiene que desprenderse de los recuerdos,
de los ojos del alma, dejar de soñar,
callarse y plegar las alas.
Pero pase lo que pase, sigue la narración, sigue.

Poema de Eeva Kilpi
(Lo descubrí en uno de mis blogs favoritos, un blog lleno de tesoros, poesía y arte - Carmen Sabes)

No me pregunten

Tengo el corazón pesado
con tantas cosas que conozco,
es como si llevara piedras
desmesuradas en un saco,
o la lluvia hubiera caído,
sin descansar, en mi memoria.

No me pregunten por aquello.
No sé de lo que están hablando.
No supe yo lo que pasó.

Los otros tampoco sabían
y así anduve de niebla en niebla
pensando que nada pasaba,
buscando frutas en las calles,
pensamientos en las praderas
y el resultado es el siguiente:
que todos tenían razón
y yo dormía mientras tanto.
Por eso agreguen a mi pecho
no sólo piedras sino sombra,
no sólo sombra sino sangre.

Así son las cosas, muchacho,
y así también no son las cosas,
porque, a pesar de todo, vivo,
y mi salud es excelente,
me crecen el alma y las uñas,
ando por las peluquerías,
voy y vengo de las fronteras,
reclamo y marco posiciones,
pero si quieren saber más
se confunden mis derroteros
y si oyen ladrar la tristeza
cerca de mi casa, es mentira:
el tiempo claro es el amor,
el tiempo perdido es el llanto.

Así, pues, de lo que recuerdo
y de lo que no tengo memoria,
de lo que sé y de lo que supe,
de lo que perdí en el camino
entre tantas cosas perdidas,
de los muertos que no me oyeron
y que tal vez quisieron verme,
mejor no me pregunten nada:
toquen aquí, sobre el chaleco,
y verán cómo me palpita
un saco de piedras oscuras.

Poema de Pablo Neruda

Escribir para encontrar la paz ...

Escribir

para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos

escribir

para sellar la paz
para conciliar
en mí
para perdonar en mí

escribir

la culpa misma que golpea y se licúa
en el pecho
y surte y es agua que mana
con fuerza y que nos une
agua que forma
remolino de amor irradiando

todas las culpas son
el mismo sufrimiento
el de existir queriendo
queriendo serlo todo
queriéndolo todo
y todo está en mis manos
en esta encrucijada donde permanecemos
el tiempo suficiente
para sufrirlo todo

en mi interior barrunto el gran estruendo:
todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos

abrid los ojos: ¡ved!
es tan terrible vivir
¡quien sobrevive saluda!
morituri somos todos

toda la historia de tu estirpe
está presente y te reclama
como crisol
eres
la mediadora
operas
en ti misma el milagro
de la conciliación

y de repente soportas

el peso del mundo y su dolor
lo bebes todo entero.
Agradecida.


Chantall Maillard
Del libro "Matar a Platón"

Escribir para el dolor ...

Escribir

para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos

escribir

para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa

aunque en el alma no

en el alma la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos

escribir ...

para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra

Escribir

para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)

por no llorar tan dentro
tan a escondidas

escribir

hasta la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo

...

escribir
con derecho al llanto

escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso /
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable.

escribir

como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo


Chantall Maillard
Del libro "Matar a Platón"

El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.

Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

Poema de Luis Alberto de Cuenca

Mal de ausencia

Desde que tú te fuiste, no sabes qué despacio
pasa el tiempo en Madrid. He visto una película
que ha terminado apenas hace un siglo. No sabes
qué lento corre el mundo sin ti, novia lejana.

Mis amigos me dicen que vuelva a ser el mismo,
que pudre el corazón tanta melancolía,
que tu ausencia no vale tanta ansiedad inútil,
que parezco un ejemplo de subliteratura.

Pero tú te has llevado mi paz en tu maleta,
los hilos del teléfono, la calle en la que vivo.
Tú has mandado a mi casa tropas ecologistas
a saquear mi alma contaminada y triste.

Y, para colmo, sigo soñando con gigantes
y contigo, desnuda, besándoles las manos.
Con dioses a caballo que destruyen Europa
y cautiva te guardan hasta que yo esté muerto.


Poema de Luis Alberto de Cuenca

Tu mirada

Me miraste a los ojos, penetrando,
en lo más profundo de mi alma.
El cristal azul de tus pupilas,
me mostraba, mi imagen reflejada.

Me miraste y pediste temblorosa
que un te amo, saliera de mis labios,
pero ellos ya no tienen más palabras
pues los golpes de la vida los han cerrado.

Me miraste y tu pelo se erizaba,
y una gota redonda en tu pupila
que brotó, de un corazón roto
y cayó recorriendo tu mejilla.

Me miraste y tu rostro empapado
me exigía una palabra, una respuesta,
y mentí diciéndote te amo
por ganar de tu cara una sonrisa.

Versión de Leandro Wolfson

INVOCACIÓN A LA SONRISA

Dame la ternura desde el sueño,
dame ese cucurucho de sorbete que tenés en la sonrisa,
dame esa lenta caricia de tu mano.

Yo te daré pájaros
que cantaran tu nombre,
desde lo más alto de los árboles.

Te daré piñas, zapotes, nísperos,
enredaré maizales en tu pelo.

Yo invocaré los dioses de nuestros antepasados
para que caigan tormentas,
para que miedosos y cogidos de la mano,
miremos la furia del rayo y del relámpago.

Yo tejeré ilusiones con ramitas y hierbas,
tocaré las rocas para que brote agua y nos bañemos,
yo haré poemas, cantos,
mi amor, cuando me hayas mirado,
cuando corra las cortinas del sueño,
cuando me coma el sorbete de tu sonrisa.


Gioconda Belli

Premios 20 minutos

Este año no nos hemos presentado.
No, ya comprobamos en carnes de alguno de nuestros colaboradores que los premios 20 minutos no eran mas que un mercado persa de votos entre amigos en los que poco importa que tu blog sea mejor o peor y si el numero de amiguetes que estas dispuesto a perder el tiempo entrando cada día y votando, o ver los contrincante que consigues engañar con el yo te voto a ti si tu me votas a mi.
Esta vez, mirando los premiados me encuentro con el Blog "Deprisa Deprisa" que no voy a decir que sea una copia de este, pero si que utiliza la plantilla que llevamos utilizando nosotros desde hace ya mas de un año. un blog que tiene una antigüedad de 8 meses .... poco mas que decir al respecto.
Con esto no quiero decir que a nivel contenidos este mejor o peor pero en relación a diseño y originalidad .... en fin, que hay premios que dan risa.(que se lo pregunten a Obama)

También aprovecho la ocasión para reivindicar y agradecer a muestra Webmaster MAMOTS que como vemos y comprobamos esta a la vanguardia del diseño blog, adelantandose a los futuros premios con sus diseños.

El corazón aprende ...


Uno es el hombre.
Uno no sabe nada de esas cosas
que los poetas, los ciegos, las rameras,
llaman "misterio", temen y lamentan.
Uno nació desnudo, sucio,
en la humedad directa,
y no bebió metáforas de leche,
y no vivió sino en la tierra
(la tierra que es la tierra y es el cielo
como la rosa, rosa pero piedra).

Uno apenas es una cosa cierta
que se deja vivir, morir apenas,
y olvida cada instante, de tal modo
que cada instante nuevo, lo sorprenda.

Uno es algo que vive
algo que busca pero encuentra,
algo como hombre o como Dios o yerba
que en el duro saber lo de este mundo
halla el milagro en actitud primera.

Fácil el tiempo ya, fácil la muerte,
fácil y rigurosa y verdadera
toda intención de amor que nos habita
y toda soledad que nos perpetra.
Aquí está todo, aquí. Y el corazón aprende
—alegría y dolor— toda presencia;
el corazón constante, equilibrado y bueno,
se vacía y se llena.

Uno es el hombre que anda por la tierra
y descubre la luz y dice: es buena,
la realiza en los ojos y la entrega
a la rama del árbol, al río, a la ciudad
al sueño, a la esperanza y a la espera.

Uno es ese destino que penetra
la piel de Dios a veces,
y se confunde en todo y se dispersa.

Uno es el agua de la sed que tiene,
el silencio que calla nuestra lengua,
el pan, la sal, y la amorosa urgencia
de aire movido en cada célula.

Uno es el hombre —lo han llamado hombre—
que lo ve todo abierto, y calla, y entra.

Poema de Jaime Sabines

*

Vacía las palabras,
haz que callen,
límpialas de ellas mismas para contar tu historia.
Lo que buscas existe dentro de lo que encuentras,
como oro está en sombrío
o arco está en corazón.

Amor

Para escapar de ti
no bastan ya peldaños,
túneles, aviones,
teléfonos o barcos.
Todo lo que se va
con el hombre que escapa:
el silencio, la voz,
los trenes y los años,
no sirve para huir
de este recinto exacto
—sin horas ni reloj,
sin ventanas ni cuadros—
que a todas partes va
conmigo cuando viajo.

Para escapar de ti
necesito un cansancio
nacido de ti misma:
una duda, un rencor,
la vergüenza de un llanto;
el miedo que me dio
—por ejemplo— poner
sobre tu frágil nombre
la forma impropia y dura
y brusca de mis labios...

El odio que sentí
nacer al mismo tiempo
en ti que nuestro amor,
me hará salir de tu alma
más pronto que la luz,
más deprisa que el sueño,
con mayor precisión
que el ascensor más raudo:
el odio que el amor
esconde entre las manos.
Poema de Jaime Torres Bodet

XI PREMIO "GLORIA FUERTES" DE POESÍA JOVEN

La Fundación Gloria Fuertes Tiene la amabilidad de hacernos llegar la convocatoria para el Premio de Poesía Joven que lleva el nombre de esa Maravillosa escritora.

Aquí os dejo copia de las bases para que lo deis difusión en la medida de lo posible y tomar nota si deseáis presentaros.


 


 


 

LA FUNDACIÓN GLORIA FUERTES CONVOCA EL

XI PREMIO "GLORIA FUERTES" DE POESÍA JOVEN



BASES

Extensión de los originales: 500-700 versos

Idioma: Castellano

Restricciones: Para poetas y poetisas de edades comprendidas entre 16 y 25 años. Un sólo libro por concursante. Originales inéditos, no premiados anteriormente.

Autoría: Enviar firmado, incluyendo fotocopia del DNI y nota biográfica.

Número ejemplares a enviar: UNO

Fecha tope del envío: 31 de Diciembre de 2009

Premio: 1.000 euros y edición del libro en la Colección "Gloria Fuertes" de Ediciones Torremozas.

Envío: Se hará por correo certificado, indicando "Para el Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven" a: Fundación Gloria Fuertes. Apartado 19.186.   28080 Madrid. España.

No se devuelven los originales.

BASES COMPLETAS

1ª.-Podrán concurrir al mismo, poetas y poetisas de cualquier nacionalidad, de edades comprendidas entre los 16 y los 25 años, con libros escritos en lengua castellana no premiados en ningún otro concurso.

2ª.-Los originales, con libertad de tema y forma, y con la advertencia de que no es un premio de poesía para niños, deberán ser inéditos en su totalidad y tener una extensión no inferior a 500 versos ni superior a 700.

3ª.-Se presentará UN ejemplar, en folios mecanografiados a doble espacio por una sola cara,  debidamente numerados y encuadernados.

4º.-Los libros presentados deberán ir firmados por sus autores, con indicación de su domicilio y teléfono, y acompañados de una breve nota biográfica y de una fotocopia del Documento Nacional de Identidad, como acreditación de la edad exigida en la base primera.

5º.-El envío, por correo certificado, se hará a Fundación Gloria Fuertes, Apartado 19186, 28080 Madrid. España, indicando en el sobre "Para el Premio Gloria Fuertes de Poesía". El plazo de admisión quedará cerrado el 31 de Diciembre de 2009.

6ª.-La dotación del Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven es de 1000 euros en metálico, cantidad sujeta a las vigentes retenciones fiscales. El libro premiado será publicado en la Colección "Gloria Fuertes" de Ediciones Torremozas, que se reserva los derechos de la primera edición. En caso de posteriores ediciones, éstas serán objeto de contrato entre la Editorial y su autor.

7ª.-El Jurado estará compuesto por especialistas en poesía cuyo nombre se dará a conocer en el momento de hacerse público el fallo, que será inapelable.

8ª.-La Fundación Gloria Fuertes no mantendrá correspondencia sobre este concurso ni devolverá los originales no premiados, que serán destruidos tan pronto se haya producido el fallo.

9ª.-La presentación al Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven implica la total aceptación de sus bases, cuya interpretación, incluso la facultad de declararlo desierto, queda a libre juicio del Jurado.



Pueden también consultarlas en
www.gloriafuertes.org  


 

Etereidad

Y se queda uno con la esperanza,
colgando de su delgado hilo
de tantas cosas colgando,
de tantas esperanzas deshaciéndose,
con tanto temor oculto,
con tantos olvidos como caben
en un instante, tantos olvidos
vividos y padecidos,
como para llenar una estrella.

Y esa mujer que llegó hoy con su misterio,
con su etereidad, que lo hace posible,
que la define y la sostiene
y ha dejado la casa
llena de su misterio.

José Antonio Muñoz Rojas
(1909 - 2009)

Contribución al homenaje ...

Vienes con el silencio. Tengo mi amor en vilo.
Ni un instante se vaya sin que te lleve entera.

Te busco en el silencio que se hace mi alma,
cuando en ti estoy pensando y tu voz no lo rompe;
pero siento en mi mano tu mano, y en mi dicha
una luz sólo tuya. Dejadme en mi silencio
que la lleve a las cosas. Yo no quiero un minuto
que no vaya derecho, como raíz al agua,
en busca de su esencia. El mundo se me rompe,
y se me va la brisa cuando la siento irse,
y me quedo temblando, sin dulzura en las cosas.

Dame el silencio tuyo, la próxima ternura
que tan firme me yergue, aire de mi esperanza,
donde extienda la copa de este amor poderoso,
y donde vengan aves a proclamar que existo.

¡Ay amor!, ni un instante que tú no me lo llenes,
ni una gota de olvido, o paso que no tenga
la inefable memoria de que por ti la selva,
y la dicha y la rosa, el agua o la esperanza,
tienen razón sentida y nombre entre las cosas.


(Abril del alma, 1942 y 1943)
Poema de José A. Muñoz Rojas

Yo no sé desear más que la vida

Yo no sé desear más que la vida,
porque entre las victorias de la muerte
nunca tendrás la grande de tenerte
como una de las suyas merecida

y porque más que a venda y más que a herida
está mi carne viva con quererte,
e igual mi corazón que un peso inerte,
halla su gravedad en tu medida.

¡Qué temblor no tenerlo en ningún lado,
ni en el pecho, la vena o la palabra,
y a lo mejor en valle, fuente o roca!

¡Corazón prisionero y emigrado,
que con cada latido el hierro labra,
y que convierte en sueño cuanto toca!



Ha muerto el Poeta Jose Antonio Muñoz Rojas, Este malagueño fue premio Nacional de Poesia en 1998 su poesia podemos incluirla en un periodo intergeneracional tan explosivo como fueron los autores del 98 y los del 27, siguiendo tesis neorenacentistas.

*

Sólo acierta en amor quien se equivoca
y entrega mucho más de lo que entrega.
Después, toda esperanza será poca.

El ser andaluz.

Los andaluces hemos cargado durante siglos con una definición social peligrosa. El elogio de nuestras costumbres desembocaba con facilidad en caricaturas peyorativas. De la serenidad y el estoicismo se pasaba pronto a la vagancia. El carácter tranquilo, la necesidad de mantener un diálogo humano, es decir, sensual e inteligente con la vida, propició acusaciones de incapacidad productiva y de responsabilidades antropológicas sobre la propia miseria. Por mucho que Ortega y Gasset quisiera dotar de espesura filosófica su teoría sobre los andaluces, remontándose a los diálogos medievales entre la quietud, la esencia y la existencia, o asumiendo las ensoñaciones románticas del paraíso, tardaron poco los malintencionados que poblaron estas tierras de presuntos holgazanes y hambrientos ociosos. Por mucho que el cante jondo asuma una dimensión trágica de profundidades secas, las leyendas folklóricas impusieron una alegría de pandereta y risotadas. Ante visiones tan mezquinas, que despuntan todavía en las declaraciones de algunos políticos norteños de prepotente identidad autonómica, conviene defenderse, poner las cosas en su sitio, pero sin pasarse demasiado, sin avergonzarnos de que nos guste salir, hablar en los bares, negociar la vida con una sonrisa y meternos un poco en los asuntos de nuestros vecinos, ya sea para cotillear o para cuidarlos. Cuidemos la Andalucía que se sale por las ventanas, se junta en la tienda del barrio, pregunta por los novios de la niña, se empeña en pagar otra ronda y no te deja volver a tu casa con una sola cerveza en el cuerpo. La modernidad y el respeto no son incompatibles con la memoria y los sentimientos habitados.

Quiero vivir en una tierra donde sea imposible la existencia de un ciudadano como Josef Fritzl, el monstruo de Amstetten. No sé que es más terrorífico, si un padre que secuestra a su hija, la viola, la encierra durante 24 años y le hace siete hijos, o una existencia marcada por el aislamiento absoluto. Da miedo que ni su propia mujer se diera cuenta de lo sucedido, que no hubiese un vecindón o una vecindona que sospechara algo, que la vida privada pueda convertirse en un sótano negro, en un campo de concentración al margen de los demás, sin una mirada inoportuna, sin un oído capaz de escuchar una queja, sin un amigo obligado a recibir una confesión, en un momento de debilidad, después de apurar la penúltima copa sobre el precipicio biográfico de un mostrador de bar. Quiero vivir con la ilusión de que en Andalucía hubiera sido imposible esta historia estremecedora, ocurrida a pocos kilómetros de Viena, en un país habitado por gente laboriosa, productiva y dueña de sus interioridades. Un andaluz, aunque ocultara un monstruo en sus entrañas, hubiese sido incapaz de guardar el secreto durante 24 años de copas de manzanilla, de charlas con amigos, de bares, gritos y llantos. Si el sueño de la razón crea monstruos, el frío de la incomunicación provoca abismos en la conciencia y telarañas en los ojos. Da miedo que existan lugares en los que nadie, ni una vecina entrometida, ni un vecino molesto y confraternizador, ni tu propia mujer, nadie, pero nadie, sea capaz de intuir lo que llevas detrás de tus palabras, lo que existe al otro lado de tu silencio, de tu mirada, de tus modales de pulcro ciudadano.

Desmintamos, pues, la leyenda negra de nuestro gusto excesivo por los bares y las fiestas, pero sin pasarnos, que los mostradores son unos aliados imprescindibles de la gente de bien. Además, ahora que está aumentando el turismo interior, nuestra experiencia de bares se va a convertir en un motor eficacísimo de las ofertas de calidad. Las subidas disparatadas de precios y los malos servicios son difíciles de asumir por gentes que han aprendido a querer y respetar a sus hijas mientras las invitaban a una ración de calamares en el bar de la esquina.

Publicado en El País el 3 de Mayo de 2008.
http://www.elpais.com/articulo/andalucia/ser/andaluz/elpepiespand/20080503elpand_17/Tes

la virgen

El virgen, el vivaz y el bello día de hoy,
¡va a desgarrarnos con un golpe de ala ebria
este lago duro y olvidado que atormenta bajo la escarcha
el transparente glacial de los vuelos que no han huido¡

Un cisne de otro tiempo se acuerdan que es él,
magnífico pero que sin esperanza se libera,
por no haber cantado la región donde vivir
cuando del estéril invierno ha resplandecido el tedio.

Todo su cuello sacudirá esta blanca agonía
por el espacio infligida al pájaro que le niega,
pero no el horror al suelo donde el plumaje está preso.

Fantasma que a este lugar su puro destello asigna,
él se inmoviliza en el sueño frío del desprecio
que viste en medio del exilio inútil el Cisne.

En tí me quedo ...

De vuelta de una gloria inexistente,
después de haber avanzado un paso hacia ella,
retrocedo a velocidad indecible,
alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta,
llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre
expulsado de la academia vespertina en la que era becario.

Estoy aquí,
donde yo siempre estuve,
donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.

La soledad es un farol certeramente apedreado:
sobre ella me apoyo.

La esperanza es el quicio de una puerta
de la casa que fue desarraigada
de sus cimientos por los huracanes:
quicio-resquicio por donde entro y salgo
cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio),
del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo),
del todo (me hace daño) al nada (me lastima).

No importa, sin embargo.
Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de
Copenhague,
pero con más rapidez todavía
me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo,
deprisa,
muy deprisa,
en un abrir y cerrar de ojos,
en sólo una diezmilésima de segundo,
lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora,
que me permite si mis cálculos son correctos,
estar en este instante aquí,
después mucho más lejos,
mañana en un lugar sito a casi mil millas,
dentro de una semana en cualquier parte
de la esfera terrestre,
por alejada que os parezca ahora.

Consciente de esa circunstancia,
en muchas ocasiones emprendo largos viajes;
pero apenas me desplazo unos milímetros
hacia los destinos más remotos,
la nostalgia me muerde las entrañas,
y regreso a mi posición primera
alegre y triste a un tiempo
-como dije al principio:
alegre,
porque sé que tú eres mi patria,
amor mío;
y triste,
porque toda patria, para los que amamos,
-de acuerdo con mi personal experiencia de la patria
tiene también bastante de presidio.

Así, en ti me quedo,
paseo largamente tus brazos y tus piernas,
asciendo hasta tu boca, me asomo
al borde de tus ojos,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo,
descanso en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos cierro también los míos,
y me duermo a tu sombra como si siempre fuera
verano,
amor,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende –imposible- detrás de tu sonrisa.

Poema de Ángel González

Dame tu libertad

Dame tu libertad.

No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.

Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.

Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.

¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.

Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmóviles
el alta mar. La turbulencia sacra.

Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
siente la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.

Descánsala hoy en mí: la gozaré
con un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.

La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.

Nubes negras

Solo son nubes amor, solo son nubes.
Nubes que opacan el cielo que miramos,
nubes que acompasan la canción de este otoño
que comienza triste,
duro,
como ajeno a nosotros.
Quisiera ser el amigo que espera detrás de la nube,
Montero en tu camino, paciente en la espera
Prado cada día aprendiendo a olvidar.
No dejar que nada maltrate el aroma
que deja tu sonrisa en esta vida
tan putrefacta,
a veces.
Son solo nubes, que a veces se vuelven negras
envidiosas de esas otras que reclaman tu atención
cuando las dibujas en tu retina para la eternidad
solo nubes que se ofrecen ajadas,
desdentadas,
muertas
Adalides del adiós que igual que vienen, van
que igual que dejan oscuridad y escalofríos,
dejan agua, que limpia el corazon
y se rinden al primer rayo de sol
que traspasa su corazon podrido,
sombrío,
bruno.

VOY A HACERTE FELIZ

Voy a hacerte feliz. Sufrirás tanto
que le pondrás mi nombre a la tristeza.
Mal contrastada, en tu balanza empieza
la caricia a valer menos que el llanto.

Cuánto me vas a enriquecer y cuánto
te vas a avergonzar de tu pobreza,
cuando aprendas -a solas- qué belleza
tiene la cara amarga del encanto.

Para ser tan feliz como yo he sido,
besa la espina, tiembla ante la rosa,
bendice con el labio malherido,

juégate entero contra cualquier cosa.
Yo entero me jugué. Ya me he perdido.
Mira si mi venganza es generosa.

Palabras

A la noche

Palabras disfrazadas
de lenguas de fuego
dispuestas a tomar sentido
que nadie pensó darles.

Palabras que enredan
tu cuerpo y el mio
dejando a la vida
al borde del sueño.

Palabras que un dia
dejaron su huella
en la piel de niña
que acariciaba ayer

Palabras son solo palabras
que crean fantasmas
que avivan los miedos
que acaban con nos.

Palabras en el recuerdo
palabras que no siento
palabras que dicen que dicen
porque no son razon.

Si alguna vez no hubieses existido

Si alguna vez no hubieses existido,
si el calor de tus muslos no me hubiese
buscado como un látigo preciso
y mis ambigüedades electivas
-los días más oscuros de mí mismo-
no te hubiesen tenido como saldo
de afirmación o excusa,
es posible
que este volver a casa en soledad
y demasiado pronto,
me recordase ahora un poco menos
al joven que apostaba por el mundo,
con el mundo a su espalda.

Sólo el amor es duro.
Metidos en la noche, regresando
entre la potestad y la mentira,
hablamos del poder o de los sueños
al hablar del abrazo.
Y no lo sé tal vez, no sé si me recuerdo
prisionero de un cuerpo o libre junto a él,
buscando salvación o en servidumbre,
miserable y maldito, pero atónito.

Quizás sólo se trata de que no estás aquí,
de que perder es duro para todos
y el amor me hace falta, como sabes.
Quizás contigo estuve
tan demasiado cerca de tu reino,
que necesito ahora desmentirte,
utilizar los trucos que uno tiene
para poder seguir.

Porque somos así seguramente,
huellas equivocadas,
solitarias hogueras de un camino,
paraísos de cuatro habitaciones
que sólo se comprenden
después de haber firmado muchas veces,
precisamente ahí,
donde pone El viajero.

Y a mí, ya que prefiero escoger mis derrotas,
quiero que me recuerdes derrotado,
como quien algo espera
más allá de los tiempos y los hechos.
Quizás porque haga falta haberlo presagiado
o porque, en todo caso, nadie sabe
dónde acaban los sueños.


Poema de Luis García Montero

Silencio

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Poema de Octavio Paz

Le he buscado

He buscado su sonrisa dulce, su tierna caricia...
le he buscado, por cada rincon de mi casa, en mi jardin, en mi playa, sin hallarle...
y el dolor se ha cegado en mi al no encontrarle.

He gritado, sin hallar respuesta, al olvido,
el recuerdo, se quiebra y al final me ignora,
vago desesperada, buscandole...
¿donde estás, amor?, ¿amor?, ¿olvido?

Ay, soledad, silencio, pena, lágrimas que renuncian a su claridad y se hacen negras...

Ven a mi encuentro olvido,
quiero dejar de deshojar margaritas,
abandonar, el...si o no ¿me amas?
nadar en el placer, sentimientos,
pasiones, sueños...
abandonandome al no saber,
si es deseo o es amor,
y sólo preguntar, ¿me acompañas?.

del blog Piel desnuda

Tus palabras


Apoyada en mi hombro
eres mi ala derecha.
Como si desplegaras
tus suaves plumas negras,
tus palabras a un cielo
blanquísimo me elevan.

Exaltación. Silencio.
Sentado estoy a mi mesa,
sangrándome la espalda,
doliéndome tu ausencia.


Poema de Manuel Altolaguirre

Mi amor tiene dos vidas para amarte...

SABRÁS que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.

Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.

Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.

Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.


Poema de Pablo Neruda


Te quiero amor, a sangre y a fuego

NO TE QUIERO sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.


Poema de Pablo Neruda




Vuelos Baratos Barcelona Madrid

Hoy Voy a hablaros de una pagina desde donde encontrar Vuelos Baratos Barcelona Madrid .
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Otro video que merece la pena

Ausencia de tu cuerpo

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero


Poema de Angel González

Se me hiela la voz en la garganta.
Mi voz más dulce, con la que solía
hablar de amor a solas, se me enfría
aprisionando todo lo que canta.
¿O es una voz distinta ésta que tanta
tristeza dice que ensombrece al día?

En lentos remolinos de agonía
mi voz, ceniza densa, se levanta.
Fino polvo sutil de mi tristeza
conducido en pausados giros quedos
a las más nimias cosas por el viento!

Todo es ya gris, y tengo la certeza
que, de tocarlo todo, vuestros dedos
tendrán la mancha de mi desaliento.

Poema de Angel González


Mi Dama

Mi dama viaja por el mundo como en una partida de ajedrez, quizas nadie entienda porque se vuelve risueña y pizpireta a veces y como otras tuerce la boquita como en una declaracion de guerra a la palabra.
Mi dama se convierte en bicho con sus ojos en mi pantalla, en princesa cuando me deja untarla de naranja y canela y se entrega al camino de mis dedos en su cuerpo
Mi dama es miel y es picotazo,
mi dama es amor, el que me da , el que me hace sentir.

Tenia ganas de decirlo, sin poesia ni leches. Te queiro

Casi intacto el amor ...

Llegado septiembre tendrá fecha nuestro contrato,
debo un par de letras al banco de la fidelidad
y tú, que el deseo te ha prestado hipoteca,
no pareces darte cuenta que el amor se hunde
como las pinzas de la ropa caen
aullando por mi patio interior.

Dejamos hace tiempo de intentarlo,
cuando la costumbre como el polvo
se había posado sobre nuestro mobiliario,
cuando la desidia se acumulaba
por el suelo como vacías botellas,
y para colmo se anegó el apartamento
por las mismas goteras siempre.

No soporto que te rindas
sin condiciones, que te cruces
de brazos como si ya el agua hubiera
llegado al cuello de la última ruptura.

No me dejas alternativa,
morir en los caninos del incierto destino,
probablemente soledad afilada,
o disparar con el fusil de mi abuelo
nuestra cómoda vida diaria;
morir al grill de un amor casi intacto,
o matar por dichas más imaginadas que ciertas.

Te has empeñado ciegamente
en arrastrarme atada a tus noventa
caballos, hirviendo mis manos y mi espalda,
por ti, desabrido amor.

Doy por seguro que despertaré a balazos
y todos estos años como sesos
esparcidos por la pared.


Poema de Balbina Prior

Círculo de calma

Con un callado golpe de alas negras
se mete al pensamiento

Después arropa con su aliento tibio
Nos rasca la cabeza con amorosas manos
Nos tiende brazos cálidos sobre la cama dura

Es cuestión de dormir
Entrar al sueño con el pie derecho
Palpar los muslos de agua o de ceniza
de esta amiga reciente sin rencor y sin miedo

Y sin ninguna prisa.

*

Es cosa de comer amar dormir

Es el diario latir de lo imprevisto
La ciega interrupción
La faz de piedra de la vida monótona
vacía
Es la mujer que amamos tan odiada
Tan paloma tan vista tan sentida
Tan tigre tan serpiente tan sin vida
Tan perra tan maldita
tan deseada.

*
Es la mujer pasándonos encima
como nos pasa el mar

Como pasa ese viento:
ese ínfimo huracán por los cabellos

Cómo pasa
con callado temblor
por las tímidas canas de los veintinueve años
o por la voz de plata de Celina

Animal terco
A diario nos retuerce
el tierno cuello de cada palabra.

*

Se duerme
Se ama
Bebes tu llanto o tu hambre
Entramos puntualmente al catafalco del día
Avanzamos a tientas
con el tacto vendado
Corriendo siempre
Sabiendo oscuramente que un instante cualquiera
surgirá
como a veces un charco a nuestro paso
la línea de la muerte:
un barco transparente donde no viaja nadie
un círculo de calma que te envuelve
una piedra de sombra en medio de la frente.


Efraín Bartolomé
“Ciudad bajo el relámpago” 1983

Tierra de estatuas desteñidas

Yo buscaba
sombra de sombras
color
diseminado en las faldas de la aurora,
y aturdía mis ansias
con palabras.

Yo busqué el amor un día
vestida de oro nuevo,
de arbolitos jóvenes y traviesos.
Me herí tanto la planta
de los pies, caminando
sin llegar a alcanzarlo
que, tendida en el rojo
desierto
me ceñí con serpientes de palabras.

Yo buscaba,
me levantaba eufórica
en las mañanas,
gastaba cientos de zapatos
y al final
con la copa vacía
regresaba
y enjugaba mi llanto en el crepúsculo
con pañuelos bordados de palabras.

¡Sí! mi historia
puede colgar del aire.
No es preciso
llamar testigos para relatarla;
solamente un papel amarillento
en el que un viejo sabio
leerá:
-Ocupó evidentemente
un lugar en el tiempo
y el espacio.
Estas letras lo confirman-.
Y el aire vibrará, cantando
una antigua canción, puras palabras.

Matilde Casazola



Los hay que mueren de silencio
de tragarse demasiadas palabras y del cólico fenomenal que sigue
y los hay que mueren por hablar demasiado
pues las paredes —al contrario que las tapias, que están sordas— oyen.

Los hay que mueren de cansancio
de todo lo que hay que cambiar para que nada cambie
y hay quien muere de aburrimiento
en esta feria universal donde continuamente ocurren cosas
y nunca pasa nada.

Hay quienes mueren de miedo
ante la mera sospecha de que podrían darse de bruces
con la verdad de sus actos
y hay a quienes les da tanto coraje
que alguien pudiera sospechar que hay una verdad tras sus actos
que sencillamente se mueren.

Los hay que no mueren nunca
porque ya están muertos.

Poema de Jorge Riechmann

Los otros cuerpos son como caminos

Entre el humo caliente de los puestos de feria,
te encuentro deslizándote, delfín incandescente,
en el gesto fugaz de un hombre que no eres,
o en los ojos bellísimos de algún desconocido.

Por apresarte, entonces, no me importa besarte
en otros labios, darme a un cuerpo que te evoca.
Por estrecharte un cerco, oficio extraños ritos
y adoro a extraños seres como tú masculinos.

Pienso que la insistencia por fuerza ha de vencerte,
que una noche serás de verdad tú el que llegue
en medio de los ruidos y los rancios olores.
Y, aunque nunca te he visto, voy a reconocerte.

Poema de Josefa Parra.

Fábricas de amor

Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.

*

Nadie puede pedirme que me calle,
que me muerda la lengua,
mi silencio es peor que las palabras.
Dejadme hablar,
dejadme que me saque del pecho cada grito.
Que a nadie resulte inconveniente lo que digo.
Hay palabras como sueño
utopía
porvenir
que cuando caen,
se te vuelven veneno en la garganta
y te amargan la lengua,
y te rompen el pecho.

Aunque quede vacío para siempre
nadie puede pedirme que me calle.

Música en las palabras ...

QUÉ tarde
más hermosa.
Qué dulce
es esta brisa
que acaricia
sin prisa
la piel
de cada cosa.
Se ha detenido,
ociosa,
la mirada
indecisa
y asoma
la sonrisa
cuando en la luz
se posa.
Cómo expresar
en prosa
con palabra
precisa
la sensación dichosa
de la tarde
indivisa,
si el verso
lo improvisa
la mano
temblorosa.


Poema de José Corredor-Matheos

Después del amor

No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
El odio aguarda su instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.

El amor, pálido y solo.

Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.

Llueve tiempo, llueve tiempo.
Y un día triste entre todos,
triste por toda la tierra,
triste desde mí hasta el lobo,
dormimos y despertamos
con un tigre entre los ojos.

Piedras, hombres como piedras,
duros y plenos de encono,
chocan en el aire, donde
chocan las piedras de pronto.

Soledades que hoy rechazan
y ayer juntaban sus rostros.
Soledades que en el beso
guardan el rugido sordo.
Soledades para siempre.
Soledades sin apoyo.

Cuerpos como un mar voraz,
entrechocado, furioso.

Solitariamente atados
por el amor, por el odio.
Por las venas surgen hombres,
cruzan las ciudades, torvos.

En el corazón arraiga
solitariamente todo.
Huellas sin compaña quedan
como en el agua, en el fondo.

Sólo una voz, a lo lejos,
siempre a lo lejos la oigo,
acompaña y hace ir
igual que el cuello a los hombros.

Sólo una voz me arrebata
este armazón espinoso
de vello retrocedido
y erizado que me pongo.

Los secos vientos no pueden
secar los mares jugosos.
Y el corazón permanece
fresco en su cárcel de agosto
porque esa voz es el arma
más tierna de los arroyos:

«Miguel: me acuerdo de ti
después del sol y del polvo,
antes de la misma luna,
tumba de un sueño amoroso».

Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.

Poema de Miguel Hernández


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"He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...

...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."

Pablo Neruda
(Chile, 1904 -1973)

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