Etereidad

Y se queda uno con la esperanza,
colgando de su delgado hilo
de tantas cosas colgando,
de tantas esperanzas deshaciéndose,
con tanto temor oculto,
con tantos olvidos como caben
en un instante, tantos olvidos
vividos y padecidos,
como para llenar una estrella.

Y esa mujer que llegó hoy con su misterio,
con su etereidad, que lo hace posible,
que la define y la sostiene
y ha dejado la casa
llena de su misterio.

José Antonio Muñoz Rojas
(1909 - 2009)

Contribución al homenaje ...

Vienes con el silencio. Tengo mi amor en vilo.
Ni un instante se vaya sin que te lleve entera.

Te busco en el silencio que se hace mi alma,
cuando en ti estoy pensando y tu voz no lo rompe;
pero siento en mi mano tu mano, y en mi dicha
una luz sólo tuya. Dejadme en mi silencio
que la lleve a las cosas. Yo no quiero un minuto
que no vaya derecho, como raíz al agua,
en busca de su esencia. El mundo se me rompe,
y se me va la brisa cuando la siento irse,
y me quedo temblando, sin dulzura en las cosas.

Dame el silencio tuyo, la próxima ternura
que tan firme me yergue, aire de mi esperanza,
donde extienda la copa de este amor poderoso,
y donde vengan aves a proclamar que existo.

¡Ay amor!, ni un instante que tú no me lo llenes,
ni una gota de olvido, o paso que no tenga
la inefable memoria de que por ti la selva,
y la dicha y la rosa, el agua o la esperanza,
tienen razón sentida y nombre entre las cosas.


(Abril del alma, 1942 y 1943)
Poema de José A. Muñoz Rojas

Yo no sé desear más que la vida

Yo no sé desear más que la vida,
porque entre las victorias de la muerte
nunca tendrás la grande de tenerte
como una de las suyas merecida

y porque más que a venda y más que a herida
está mi carne viva con quererte,
e igual mi corazón que un peso inerte,
halla su gravedad en tu medida.

¡Qué temblor no tenerlo en ningún lado,
ni en el pecho, la vena o la palabra,
y a lo mejor en valle, fuente o roca!

¡Corazón prisionero y emigrado,
que con cada latido el hierro labra,
y que convierte en sueño cuanto toca!



Ha muerto el Poeta Jose Antonio Muñoz Rojas, Este malagueño fue premio Nacional de Poesia en 1998 su poesia podemos incluirla en un periodo intergeneracional tan explosivo como fueron los autores del 98 y los del 27, siguiendo tesis neorenacentistas.

*

Sólo acierta en amor quien se equivoca
y entrega mucho más de lo que entrega.
Después, toda esperanza será poca.

El ser andaluz.

Los andaluces hemos cargado durante siglos con una definición social peligrosa. El elogio de nuestras costumbres desembocaba con facilidad en caricaturas peyorativas. De la serenidad y el estoicismo se pasaba pronto a la vagancia. El carácter tranquilo, la necesidad de mantener un diálogo humano, es decir, sensual e inteligente con la vida, propició acusaciones de incapacidad productiva y de responsabilidades antropológicas sobre la propia miseria. Por mucho que Ortega y Gasset quisiera dotar de espesura filosófica su teoría sobre los andaluces, remontándose a los diálogos medievales entre la quietud, la esencia y la existencia, o asumiendo las ensoñaciones románticas del paraíso, tardaron poco los malintencionados que poblaron estas tierras de presuntos holgazanes y hambrientos ociosos. Por mucho que el cante jondo asuma una dimensión trágica de profundidades secas, las leyendas folklóricas impusieron una alegría de pandereta y risotadas. Ante visiones tan mezquinas, que despuntan todavía en las declaraciones de algunos políticos norteños de prepotente identidad autonómica, conviene defenderse, poner las cosas en su sitio, pero sin pasarse demasiado, sin avergonzarnos de que nos guste salir, hablar en los bares, negociar la vida con una sonrisa y meternos un poco en los asuntos de nuestros vecinos, ya sea para cotillear o para cuidarlos. Cuidemos la Andalucía que se sale por las ventanas, se junta en la tienda del barrio, pregunta por los novios de la niña, se empeña en pagar otra ronda y no te deja volver a tu casa con una sola cerveza en el cuerpo. La modernidad y el respeto no son incompatibles con la memoria y los sentimientos habitados.

Quiero vivir en una tierra donde sea imposible la existencia de un ciudadano como Josef Fritzl, el monstruo de Amstetten. No sé que es más terrorífico, si un padre que secuestra a su hija, la viola, la encierra durante 24 años y le hace siete hijos, o una existencia marcada por el aislamiento absoluto. Da miedo que ni su propia mujer se diera cuenta de lo sucedido, que no hubiese un vecindón o una vecindona que sospechara algo, que la vida privada pueda convertirse en un sótano negro, en un campo de concentración al margen de los demás, sin una mirada inoportuna, sin un oído capaz de escuchar una queja, sin un amigo obligado a recibir una confesión, en un momento de debilidad, después de apurar la penúltima copa sobre el precipicio biográfico de un mostrador de bar. Quiero vivir con la ilusión de que en Andalucía hubiera sido imposible esta historia estremecedora, ocurrida a pocos kilómetros de Viena, en un país habitado por gente laboriosa, productiva y dueña de sus interioridades. Un andaluz, aunque ocultara un monstruo en sus entrañas, hubiese sido incapaz de guardar el secreto durante 24 años de copas de manzanilla, de charlas con amigos, de bares, gritos y llantos. Si el sueño de la razón crea monstruos, el frío de la incomunicación provoca abismos en la conciencia y telarañas en los ojos. Da miedo que existan lugares en los que nadie, ni una vecina entrometida, ni un vecino molesto y confraternizador, ni tu propia mujer, nadie, pero nadie, sea capaz de intuir lo que llevas detrás de tus palabras, lo que existe al otro lado de tu silencio, de tu mirada, de tus modales de pulcro ciudadano.

Desmintamos, pues, la leyenda negra de nuestro gusto excesivo por los bares y las fiestas, pero sin pasarnos, que los mostradores son unos aliados imprescindibles de la gente de bien. Además, ahora que está aumentando el turismo interior, nuestra experiencia de bares se va a convertir en un motor eficacísimo de las ofertas de calidad. Las subidas disparatadas de precios y los malos servicios son difíciles de asumir por gentes que han aprendido a querer y respetar a sus hijas mientras las invitaban a una ración de calamares en el bar de la esquina.

Publicado en El País el 3 de Mayo de 2008.
http://www.elpais.com/articulo/andalucia/ser/andaluz/elpepiespand/20080503elpand_17/Tes

la virgen

El virgen, el vivaz y el bello día de hoy,
¡va a desgarrarnos con un golpe de ala ebria
este lago duro y olvidado que atormenta bajo la escarcha
el transparente glacial de los vuelos que no han huido¡

Un cisne de otro tiempo se acuerdan que es él,
magnífico pero que sin esperanza se libera,
por no haber cantado la región donde vivir
cuando del estéril invierno ha resplandecido el tedio.

Todo su cuello sacudirá esta blanca agonía
por el espacio infligida al pájaro que le niega,
pero no el horror al suelo donde el plumaje está preso.

Fantasma que a este lugar su puro destello asigna,
él se inmoviliza en el sueño frío del desprecio
que viste en medio del exilio inútil el Cisne.

En tí me quedo ...

De vuelta de una gloria inexistente,
después de haber avanzado un paso hacia ella,
retrocedo a velocidad indecible,
alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta,
llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre
expulsado de la academia vespertina en la que era becario.

Estoy aquí,
donde yo siempre estuve,
donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.

La soledad es un farol certeramente apedreado:
sobre ella me apoyo.

La esperanza es el quicio de una puerta
de la casa que fue desarraigada
de sus cimientos por los huracanes:
quicio-resquicio por donde entro y salgo
cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio),
del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo),
del todo (me hace daño) al nada (me lastima).

No importa, sin embargo.
Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de
Copenhague,
pero con más rapidez todavía
me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo,
deprisa,
muy deprisa,
en un abrir y cerrar de ojos,
en sólo una diezmilésima de segundo,
lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora,
que me permite si mis cálculos son correctos,
estar en este instante aquí,
después mucho más lejos,
mañana en un lugar sito a casi mil millas,
dentro de una semana en cualquier parte
de la esfera terrestre,
por alejada que os parezca ahora.

Consciente de esa circunstancia,
en muchas ocasiones emprendo largos viajes;
pero apenas me desplazo unos milímetros
hacia los destinos más remotos,
la nostalgia me muerde las entrañas,
y regreso a mi posición primera
alegre y triste a un tiempo
-como dije al principio:
alegre,
porque sé que tú eres mi patria,
amor mío;
y triste,
porque toda patria, para los que amamos,
-de acuerdo con mi personal experiencia de la patria
tiene también bastante de presidio.

Así, en ti me quedo,
paseo largamente tus brazos y tus piernas,
asciendo hasta tu boca, me asomo
al borde de tus ojos,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo,
descanso en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos cierro también los míos,
y me duermo a tu sombra como si siempre fuera
verano,
amor,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende –imposible- detrás de tu sonrisa.

Poema de Ángel González

Dame tu libertad

Dame tu libertad.

No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.

Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.

Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.

¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.

Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmóviles
el alta mar. La turbulencia sacra.

Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
siente la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.

Descánsala hoy en mí: la gozaré
con un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.

La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.

Nubes negras

Solo son nubes amor, solo son nubes.
Nubes que opacan el cielo que miramos,
nubes que acompasan la canción de este otoño
que comienza triste,
duro,
como ajeno a nosotros.
Quisiera ser el amigo que espera detrás de la nube,
Montero en tu camino, paciente en la espera
Prado cada día aprendiendo a olvidar.
No dejar que nada maltrate el aroma
que deja tu sonrisa en esta vida
tan putrefacta,
a veces.
Son solo nubes, que a veces se vuelven negras
envidiosas de esas otras que reclaman tu atención
cuando las dibujas en tu retina para la eternidad
solo nubes que se ofrecen ajadas,
desdentadas,
muertas
Adalides del adiós que igual que vienen, van
que igual que dejan oscuridad y escalofríos,
dejan agua, que limpia el corazon
y se rinden al primer rayo de sol
que traspasa su corazon podrido,
sombrío,
bruno.

VOY A HACERTE FELIZ

Voy a hacerte feliz. Sufrirás tanto
que le pondrás mi nombre a la tristeza.
Mal contrastada, en tu balanza empieza
la caricia a valer menos que el llanto.

Cuánto me vas a enriquecer y cuánto
te vas a avergonzar de tu pobreza,
cuando aprendas -a solas- qué belleza
tiene la cara amarga del encanto.

Para ser tan feliz como yo he sido,
besa la espina, tiembla ante la rosa,
bendice con el labio malherido,

juégate entero contra cualquier cosa.
Yo entero me jugué. Ya me he perdido.
Mira si mi venganza es generosa.

Palabras

A la noche

Palabras disfrazadas
de lenguas de fuego
dispuestas a tomar sentido
que nadie pensó darles.

Palabras que enredan
tu cuerpo y el mio
dejando a la vida
al borde del sueño.

Palabras que un dia
dejaron su huella
en la piel de niña
que acariciaba ayer

Palabras son solo palabras
que crean fantasmas
que avivan los miedos
que acaban con nos.

Palabras en el recuerdo
palabras que no siento
palabras que dicen que dicen
porque no son razon.

Si alguna vez no hubieses existido

Si alguna vez no hubieses existido,
si el calor de tus muslos no me hubiese
buscado como un látigo preciso
y mis ambigüedades electivas
-los días más oscuros de mí mismo-
no te hubiesen tenido como saldo
de afirmación o excusa,
es posible
que este volver a casa en soledad
y demasiado pronto,
me recordase ahora un poco menos
al joven que apostaba por el mundo,
con el mundo a su espalda.

Sólo el amor es duro.
Metidos en la noche, regresando
entre la potestad y la mentira,
hablamos del poder o de los sueños
al hablar del abrazo.
Y no lo sé tal vez, no sé si me recuerdo
prisionero de un cuerpo o libre junto a él,
buscando salvación o en servidumbre,
miserable y maldito, pero atónito.

Quizás sólo se trata de que no estás aquí,
de que perder es duro para todos
y el amor me hace falta, como sabes.
Quizás contigo estuve
tan demasiado cerca de tu reino,
que necesito ahora desmentirte,
utilizar los trucos que uno tiene
para poder seguir.

Porque somos así seguramente,
huellas equivocadas,
solitarias hogueras de un camino,
paraísos de cuatro habitaciones
que sólo se comprenden
después de haber firmado muchas veces,
precisamente ahí,
donde pone El viajero.

Y a mí, ya que prefiero escoger mis derrotas,
quiero que me recuerdes derrotado,
como quien algo espera
más allá de los tiempos y los hechos.
Quizás porque haga falta haberlo presagiado
o porque, en todo caso, nadie sabe
dónde acaban los sueños.


Poema de Luis García Montero

Silencio

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Poema de Octavio Paz

Le he buscado

He buscado su sonrisa dulce, su tierna caricia...
le he buscado, por cada rincon de mi casa, en mi jardin, en mi playa, sin hallarle...
y el dolor se ha cegado en mi al no encontrarle.

He gritado, sin hallar respuesta, al olvido,
el recuerdo, se quiebra y al final me ignora,
vago desesperada, buscandole...
¿donde estás, amor?, ¿amor?, ¿olvido?

Ay, soledad, silencio, pena, lágrimas que renuncian a su claridad y se hacen negras...

Ven a mi encuentro olvido,
quiero dejar de deshojar margaritas,
abandonar, el...si o no ¿me amas?
nadar en el placer, sentimientos,
pasiones, sueños...
abandonandome al no saber,
si es deseo o es amor,
y sólo preguntar, ¿me acompañas?.

del blog Piel desnuda

Tus palabras


Apoyada en mi hombro
eres mi ala derecha.
Como si desplegaras
tus suaves plumas negras,
tus palabras a un cielo
blanquísimo me elevan.

Exaltación. Silencio.
Sentado estoy a mi mesa,
sangrándome la espalda,
doliéndome tu ausencia.


Poema de Manuel Altolaguirre

Mi amor tiene dos vidas para amarte...

SABRÁS que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.

Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.

Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.

Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.


Poema de Pablo Neruda


Te quiero amor, a sangre y a fuego

NO TE QUIERO sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.


Poema de Pablo Neruda




Vuelos Baratos Barcelona Madrid

Hoy Voy a hablaros de una pagina desde donde encontrar Vuelos Baratos Barcelona Madrid .
Este enlace esta patrocinado por Destinia, aunque eso no influye para que sea una opinión libre sobre la pagina.
Es obvio que hay mil paginas dedicadas a los viajes , muchas con buenos motores de búsqueda y en algunas nos encontraremos ofertas con mas o menos letra pequeña debajo.
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Otro video que merece la pena

Ausencia de tu cuerpo

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero


Poema de Angel González

Se me hiela la voz en la garganta.
Mi voz más dulce, con la que solía
hablar de amor a solas, se me enfría
aprisionando todo lo que canta.
¿O es una voz distinta ésta que tanta
tristeza dice que ensombrece al día?

En lentos remolinos de agonía
mi voz, ceniza densa, se levanta.
Fino polvo sutil de mi tristeza
conducido en pausados giros quedos
a las más nimias cosas por el viento!

Todo es ya gris, y tengo la certeza
que, de tocarlo todo, vuestros dedos
tendrán la mancha de mi desaliento.

Poema de Angel González


Mi Dama

Mi dama viaja por el mundo como en una partida de ajedrez, quizas nadie entienda porque se vuelve risueña y pizpireta a veces y como otras tuerce la boquita como en una declaracion de guerra a la palabra.
Mi dama se convierte en bicho con sus ojos en mi pantalla, en princesa cuando me deja untarla de naranja y canela y se entrega al camino de mis dedos en su cuerpo
Mi dama es miel y es picotazo,
mi dama es amor, el que me da , el que me hace sentir.

Tenia ganas de decirlo, sin poesia ni leches. Te queiro

Casi intacto el amor ...

Llegado septiembre tendrá fecha nuestro contrato,
debo un par de letras al banco de la fidelidad
y tú, que el deseo te ha prestado hipoteca,
no pareces darte cuenta que el amor se hunde
como las pinzas de la ropa caen
aullando por mi patio interior.

Dejamos hace tiempo de intentarlo,
cuando la costumbre como el polvo
se había posado sobre nuestro mobiliario,
cuando la desidia se acumulaba
por el suelo como vacías botellas,
y para colmo se anegó el apartamento
por las mismas goteras siempre.

No soporto que te rindas
sin condiciones, que te cruces
de brazos como si ya el agua hubiera
llegado al cuello de la última ruptura.

No me dejas alternativa,
morir en los caninos del incierto destino,
probablemente soledad afilada,
o disparar con el fusil de mi abuelo
nuestra cómoda vida diaria;
morir al grill de un amor casi intacto,
o matar por dichas más imaginadas que ciertas.

Te has empeñado ciegamente
en arrastrarme atada a tus noventa
caballos, hirviendo mis manos y mi espalda,
por ti, desabrido amor.

Doy por seguro que despertaré a balazos
y todos estos años como sesos
esparcidos por la pared.


Poema de Balbina Prior

Círculo de calma

Con un callado golpe de alas negras
se mete al pensamiento

Después arropa con su aliento tibio
Nos rasca la cabeza con amorosas manos
Nos tiende brazos cálidos sobre la cama dura

Es cuestión de dormir
Entrar al sueño con el pie derecho
Palpar los muslos de agua o de ceniza
de esta amiga reciente sin rencor y sin miedo

Y sin ninguna prisa.

*

Es cosa de comer amar dormir

Es el diario latir de lo imprevisto
La ciega interrupción
La faz de piedra de la vida monótona
vacía
Es la mujer que amamos tan odiada
Tan paloma tan vista tan sentida
Tan tigre tan serpiente tan sin vida
Tan perra tan maldita
tan deseada.

*
Es la mujer pasándonos encima
como nos pasa el mar

Como pasa ese viento:
ese ínfimo huracán por los cabellos

Cómo pasa
con callado temblor
por las tímidas canas de los veintinueve años
o por la voz de plata de Celina

Animal terco
A diario nos retuerce
el tierno cuello de cada palabra.

*

Se duerme
Se ama
Bebes tu llanto o tu hambre
Entramos puntualmente al catafalco del día
Avanzamos a tientas
con el tacto vendado
Corriendo siempre
Sabiendo oscuramente que un instante cualquiera
surgirá
como a veces un charco a nuestro paso
la línea de la muerte:
un barco transparente donde no viaja nadie
un círculo de calma que te envuelve
una piedra de sombra en medio de la frente.


Efraín Bartolomé
“Ciudad bajo el relámpago” 1983

Tierra de estatuas desteñidas

Yo buscaba
sombra de sombras
color
diseminado en las faldas de la aurora,
y aturdía mis ansias
con palabras.

Yo busqué el amor un día
vestida de oro nuevo,
de arbolitos jóvenes y traviesos.
Me herí tanto la planta
de los pies, caminando
sin llegar a alcanzarlo
que, tendida en el rojo
desierto
me ceñí con serpientes de palabras.

Yo buscaba,
me levantaba eufórica
en las mañanas,
gastaba cientos de zapatos
y al final
con la copa vacía
regresaba
y enjugaba mi llanto en el crepúsculo
con pañuelos bordados de palabras.

¡Sí! mi historia
puede colgar del aire.
No es preciso
llamar testigos para relatarla;
solamente un papel amarillento
en el que un viejo sabio
leerá:
-Ocupó evidentemente
un lugar en el tiempo
y el espacio.
Estas letras lo confirman-.
Y el aire vibrará, cantando
una antigua canción, puras palabras.

Matilde Casazola



Los hay que mueren de silencio
de tragarse demasiadas palabras y del cólico fenomenal que sigue
y los hay que mueren por hablar demasiado
pues las paredes —al contrario que las tapias, que están sordas— oyen.

Los hay que mueren de cansancio
de todo lo que hay que cambiar para que nada cambie
y hay quien muere de aburrimiento
en esta feria universal donde continuamente ocurren cosas
y nunca pasa nada.

Hay quienes mueren de miedo
ante la mera sospecha de que podrían darse de bruces
con la verdad de sus actos
y hay a quienes les da tanto coraje
que alguien pudiera sospechar que hay una verdad tras sus actos
que sencillamente se mueren.

Los hay que no mueren nunca
porque ya están muertos.

Poema de Jorge Riechmann

Los otros cuerpos son como caminos

Entre el humo caliente de los puestos de feria,
te encuentro deslizándote, delfín incandescente,
en el gesto fugaz de un hombre que no eres,
o en los ojos bellísimos de algún desconocido.

Por apresarte, entonces, no me importa besarte
en otros labios, darme a un cuerpo que te evoca.
Por estrecharte un cerco, oficio extraños ritos
y adoro a extraños seres como tú masculinos.

Pienso que la insistencia por fuerza ha de vencerte,
que una noche serás de verdad tú el que llegue
en medio de los ruidos y los rancios olores.
Y, aunque nunca te he visto, voy a reconocerte.

Poema de Josefa Parra.

Recursos Blog & Web

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"He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...

...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."

Pablo Neruda
(Chile, 1904 -1973)

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