Hasta hoy

Y no tengo nada mejor
que mirar desde la ventana
la existencia en manecillas
que pueblan trenes interiores.
Con la esperanza de un lugar común,
no he conocido más que las horas
dibujando desnudos en el tiempo.

Mejor hubiera sido no haber vuelto.
Por lo menos la ciudad tenía como el día
un sentido efímero. Mujeres, calles
y desarropados puentes
crecían a la par que la helada
de los muros. Y desde las ventanas
podíamos atrapar la carne del aire.
Con vocación de jóvenes ojos
a la intemperie, fuimos pájaros
o relojes con el ala partida en el suelo.
Amándonos despacio.


De: Cavando la tierra con tus sueños
Poeta nacido en Zarautz, 1962 País Vasco/España.

Tiene el don de la palabra quien tiene el don del silencio


“En un principio ya existía la palabra y en ella había vida y había luz, y ella
brilló en las tinieblas; pero las tinieblas no la comprendieron”.



Un regalo para el alma: "Una noche con el brujo"

El vino del estío

Era una madrugada tranquila. La oscuridad cubría el pueblo y se estaba bien en cama. El verano henchía el aire, el viento soplaba adecuadamente, el aliento del mundo era largo, tibio y lento. Bastaba levantarse y asomarse a la ventana para saber que éste era realmente el tiempo primero de la libertad y la vida, que ésta era la madrugada primera del estío.

Douglas Spaulding, de doce años, abrió los ojos y dejó que el verano lo meciera perezosamente en su corriente nocturna. Acostado, sintió que cabalgaba en los elevados vientos de junio, con el alto poder que le daba el cuarto abovedado de un tercer piso, en el edificio mayor del pueblo. De noche, cuando los árboles eran una única ola, lanzaba su mirada, como la luz de un faro, sobre enjambres de olmos y robles y arces. Ahora...

-Oh... -susurró Douglas.

Todo un verano que atravesaría el calendario, día a día. Como la diosa Siva en los libros de viaje, vio unas manos que iban y venían, recogiendo manzanas ácidas, melocotones, y ciruelas de medianoche. Se vestiría de árboles y arbustos y ríos. Se helaría, alegremente, en la puerta escarchada de la casa de los helados. Se tostaría, felizmente, con diez mil pollos, en el horno de la abuela.Pero ahora lo esperaba una tarea familiar.Una noche, todas las semanas, dejaba a sus padres y su hermanito Tom, que dormían en la casita de al lado, y subía aquí, por la oscura escalera de caracol, a la cúpula de los abuelos, y en esta torre de brujo podía dormir con truenos y visiones, y despertar antes del cristalino tintineo de las botellas de leche, y celebrar su ritual mágico.De pie, ante la ventana abierta en la oscuridad, Douglas aspiró profundamente, y sopló. Las luces de la calle se apagaron como velas en una torta negra. Sopló otra vez y otra vez, y las estrellas empezaron a desvanecerse.Sonrió. Apuntó con el dedo.Allí, y aquí. Ahora aquí, y aquí...Las luces de las casas parpadearon lentamente y unos cuadrados amarillos se recortaron en la pálida tierra matinal. Un rocío de ventanas se encendió de pronto, a lo lejos, en el campo del alba.

-Bostezad todos. Todos arriba.El caserón se movió en el piso bajo.

-¡Abuelo, saca los dientes del vaso!Esperó un momento.-¡Abuela, bisabuela, freíd las tortas!El aroma caliente de la manteca subió por los callados pasillos y visitó a los pensionistas, los tíos, los primos.

-Calle donde viven los viejos, ¡despierta! Señorita Helen Loomis, coronel Freeleigh, señorita Bentley, ¡tosan, despierten, tomen sus píldoras, muévanse! Señor Jonas, ¡enganche su caballo, saque su carro!Las casas descoloridas en la barranca del pueblo abrieron unos taciturnos ojos de dragón. Pronto dos viejas resbalarían en la Máquina Verde por las avenidas matinales, saludando a todos los perros.

-Señor Tridden, ¡busque su carreta!Pronto, echando chispas azules, el tranvía del pueblo navegaría por las calles de márgenes de ladrillos.-¿Listos, John Huff, Charlie Woodman? -murmuró Douglas a la calle de los niños

- ¿Listas? -les dijo a las húmedas pelotas de béisbol en los prados, a las hamacas que colgaban vacías de los árboles.-Mamá, papá, Tom, despertad. Los relojes despertadores sonaron débilmente. El reloj de la alcaldía retumbó sobre el pueblo. Los pájaros saltaron de los árboles, como una red echada al aire, cantando. Douglas, director de una orquesta, apuntó al cielo del este.El sol empezó a levantarse.Douglas cruzó los brazos y sonrió con una sonrisa de mago. Sí, señor, pensó, todos saltan, todos corren cuando grito. Será una estación maravillosa. Castañeteó los dedos por última vez.Las puertas se abrieron de par en par. La gente salió de las casas.

Empezaba el verano de 1928.

Y con este fragmento, deseo un feliz verano para todos.

La poesía es el único lugar donde la palabra no miente


En este mundo de prisas, ¿queda tiempo para los versos?

Tengo la sensación de que todo va muy deprisa, se nos ha acelerado el ritmo cotidiano y todos estamos a punto de no llegar, de no entregar... y la poesía sirve para parar, es la pausa. Una pausa que nos permite encontrarnos con nosotros mismos y con lo que de verdad importa, algo de lo que normalmente no nos enteramos.


Entrevista a Olvido García Valdés en el Comercio Digital
(pinchar aquí para acceder a ella)

El amor después del amor



El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tu mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón, que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.


(Traducción de Antonio Resines y Herminia Bevia)

Amor


El amor viene lento como la tierra negra,
como luz de doncella, como el aire del trigo.
Se parece a la lluvia lavando viejos árboles,
resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio,
larguísimo y sereno: veinte sonrisas claras,
un chorro de granizo o fría seda educada.

Es como el sol, el alba: una espiga muy grande.

Yo camino en silencio por donde lloran piedras
que quieren ser palomas, o estrellas,
o canarios: voy entre campanas.
Escucho los sollozos de los cuervos que mueren,
de negros perros semejantes a tristes golondrinas.

Yo camino buscando tu sonrisa de fiesta,
tu azul melancolía, tu garganta morena
y esa voz de cuchillo que domina mis nervios.
Ignorante de todo, llevo el rumbo del viento,
el olor de la niebla, el murmullo del tiempo.

Enséñame tu forma de gran lirio salvaje:
cómo viven tus brazos, cómo alienta tu pecho,
cómo en tus finas piernas siguen latiendo rosas
y en tus largos cabellos las dolientes violetas.

Yo camino buscando tu sonrisa de nube,
tu sonrisa de ala, tu sonrisa de fiebre.
Yo voy por el amor, por el heroico vino
que revienta los labios. Vengo de la tristeza,
de la agria cortesía que enmohece los ojos.

Pero el amor es lento, pero el amor es muerte
resignada y sombría: el amor es misterio,
es una luna parda, larga noche sin crímenes,
río de suicidas fríos y pensativos, fea
y perfecta maldad hija de una Poesía
que todavía rezuma lágrimas y bostezos,
oraciones y agua, bendiciones y penas.

Te busco por la lluvia creadora de violencias,
por la lluvia sonora de laureles y sombras,
amada tanto tiempo, tanto tiempo deseada,
finalmente destruida por un alba de odio.


Poema de Efraín Huerta

Una manera de vivir

Mendigas felices, huérfanas de suave
fascinación

derrotadas por el secreto de la sed y las hormigas
a solas con el sol
la ternura de los galopes a flor de tierra tan lejos de
la atadura del polvo celeste
extranjera derrotada por el fulgor de los relámpagos

Entonces nadie acallaba la melodía de tus labios
que deslizaban su fiebre giratoria de plumaje de
espumas
cerca o lejos el espacio siempre oculta su escama
de frío
su desolada comarca donde los labradores hacen
germinar la nieve de la tierra

Dura comarca en que las mujeres esperan como
leyendas en los umbrales
condenadas a cumplir el rito del fuego o de la
extorsión
inmóviles con sus ornamentos funerarios donde se
abre la puerta del amor
en una ciudad anclada en la tristeza

Faisán de la alabanza, tu corazón extraviado me guía
en tus ojos asoma el prodigio de los relámpagos
la cólera que cierra las puertas y rompe los hechizos
en un camino de fábulas interminables, con la
negra cabellera presidiendo el incendio de los
gestos, el calculado delirio de las estaciones
tan distante de los bosques enardecidos por el
verano y su follaje moviéndose con lentitud
de verdugo
en la pesada atmósfera de los sacrilegios

Unidas en el asombro
las hijas del verdugo exhiben sus pies de plata y
los espectadores aplauden
los perros husmean las mejillas en busca de los
caminos mentales
la naturaleza imita a la pesadumbre
naturaleza oscura
iluminada a ratos por los relámpagos de tu orgullo
arrastrando briznas de escalofrío
con tu violento eco en el aire, extranjera.


Aldo Pellegrini

Música de fondo

Llega el momento de decir la palabra
y se la deja fluir, se la ayuda
a resbalar entre los labios,
anclada ya en sus límites de tiempo.
La palabra se funda a ella misma, suena
allá en el corazón del que la habla
y trepa poco a poco hasta nacer
y antes es nada y sólo una verdad
la hace constancia de algo irrepetible.

Súbitamente esa palabra aumenta
el hallazgo caudal de la memoria,
boga sobre los hombres que la escuchan,
gira anhelante entre vislumbres
y se alza más y más y se perfila, pule
sus bordes balbucidos, se nivela entre sueños.

Después inicia su holocausto.
Función de amor o de vileza,
la palabra se gasta en los oídos,
puebla sus márgenes de brozas,
se torna vana, amago de un aliento,
oscuridad final y sin sentido.
Está cayendo ya hecha pedazos.
Rescoldos sumergidos, restos
de rescates sin fondo, flota y flota
sobre las intenciones proferidas,
entre el silencio de las conjeturas.

Es nada la palabra que se dijo
(no importa que se escriba para
querer salvarla), es nada y lo fue todo:
la música del mundo y su apariencia.


"Memorias de poco tiempo" 1954
José Manuel Caballero Bonald

Eso no, vida mía,
eso no voy a dártelo
yo que te lo doy todo.

Los abismos sin vértigo,
La luz sin quemaduras.
La pasión que es un tigre que salta un aro en llamas
Las mentiras hermosas como camaleones
que fingen el color de la verdad.

Eso no, vida mía.

Las sábanas que llevan a calabozos blancos.
Los triunfos que consisten en sumar dos derrotas.
La lealtad con heridas.
La paz entre cuchillos.
El corazón que exige una balanza.

Eso no voy a dártelo.

Yo que soy por ti el agua que regresa del hielo;
la roca que una noche despertó siendo estatua;
yo que te doy mi vida;
yo que quisiera darte hasta mi muerte;
eso nunca,
amor mío.


Eso,
no voy a dártelo.


Poema de Benjamín Prado del libro "Marea humana"

Dices

Me dices:
“La noche está hecha
de árboles grises.
No te vayas.”

Me acurruco un pensamiento
detrás de la cara.

Me dices:
“La oscuridad es una sonrisa amarga.
No te vayas.”

Soplo un silencio
que se levanta
y le va a contar secretos
a la nada.

Dices:
“Si te quedas
bordaré sobre tus ojos
una luna permanente
para tus noches.”

Dices:
“Si te quedas
seré el dolor
que siempre has soñado.”

Yo tomo un último beso
y sigo la poca luz
que abre la puerta
y la distancia.

Lauretta

Ya cesaron las lluvias.
Ya perdieron su flor los jacarandáes.
Pronto me iré de aquí.
No hice muchos amigos.
No bajé a los infiernos como Lowry,
y nada me importabas
cuando te conocí.
Ojalá no te hubiera conocido,
boca de ajonjolí.
Ojalá no te hubiera querido
así.
Sólo espero que nunca la tristeza
te trate como a mí

Consiento

Debo morir. Y sin embargo, nada
muere, porque nada
tiene fe suficiente
para poder morir.

No muere el día,
pasa;
ni una rosa,
se apaga;
resbala el sol, no muere.

Sólo yo que he tocado
el sol, la rosa, el día,
y he creído,
soy capaz de morir.

Poema de Jose Angel Valente

Proyecto de un beso

Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga
te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra
te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido
te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra
te mataré mañana cuando la luna salga,
y así desde aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación
te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida
te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas
te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.

"El último hombre" 1984

Cuando uno mira al cielo, puede toparse con algo más que estrellas.

Cuando uno mira al cielo, puede toparse con algo más que estrellas. Puede encontrar versos, puede encontrar dinero. Y quien no lo crea, que le pregunte a Yaxkin Melchy Ramos: el poeta capitalino fue seleccionado como ganador del 35 Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino por su libro Los poemas que vi por un telescopio. Así, además de conseguir la publicación del volumen con la editorial Tierra Adentro, el poeta también recibirá los cien mil pesos que concede el galardón.

La historia dice que el Premio Elías Nandino es el más antiguo del país y que hace varios años Jalisco no obtiene el galardón. Este año, explica Jorge Souza, se recibieron 80 trabajos jaliscienses, que formaron parte de los 195 trabajos concursantes y que fueron dictaminados por Ernesto Lumbreras, Luis Armenta Malpica y Luis Felipe Febre. “Fue una difícil competencia, tanto que no fue tan fácil que los jurados se pusieran de acuerdo”, dice Jorge Souza, director de Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco, quien explica que una de las principales ventajas del premio, además del estímulo económico, es la proyección que se les da a los autores por parte del programa Tierra Adentro.

¿Y quién mejor que Yaxkin Melchy para hablar de su obra? Aquí les dejamos estas frases del poeta.

  • “El libro que envié se llama Los poemas que vi por un telescopio. Son poemas sobre el espacio, pero entendido éste como la forma en la que expreso la concepción que tengo del mundo poético, un mundo mucho más delirante”.
  • “No sé a qué se refieren con eso de la reflexión formal. La mitad del libro son dibujos y diagramas. Obvio que hay una reflexión formal, todo poema la tiene”.
  • “El premio es un logro para mí, pero es, más que nada, un reconocimiento al nuevo planteamiento de la poesía mexicana que venimos haciendo una generación de jóvenes que tenemos una postura más cercana a la vida, a la imperfección, a lo mutante del género poético”.


El silencio

Quizás pasaron ya los días de gloria. Quizás se fueron para siempre.
Quizás no volverán a sentir el refulgir del sol de tu sonrisa,
La euforia inconsciente de la madurez enamorada.
El mañana queda lejos para pensarlo
El hoy es temprano para medirlo
Ayer, que fue ayer si no el entrenamiento de cada día.
Quizás pasaron ya los días en los que el animo no podía ser derrotado
esos  días en los que los pendones lucían  tan altos como el sol que marcaba el despertar
Dias durante los cuales  los enemigos se refugiaron en el silencio
y en los que un beso, solo ese gesto mínimo de tus labios en los míos,
bastaba para sellar un para siempre
Quizás pasaron ya los días de gloria en los que tu eras tu y no preso del miedo
En los que  yo era preso del miedo y reo de mis errores
Quizás pasaron ya los días de gloria
Quizás pasaron ya los días en los que arrepentirse del pasado

Siete maneras de decir Manzana

Uno de mis regalos de esta feria del libro ha sido un ejemplar de "siete maneras de decir manzana" de Benjamín Prado. He empezado a empaparme de esta joya, porque creo que es como debe calificarse a este libro, imprescindible para quien quiera aprender a escribir poesía o simplemente entender un poco mas el proceso de creación de una.

Yo que llevo desde los 10 años en esto de escribir, leyendo ahora, me doy cuenta de el porque algunas cosas que he escrito con el paso del tiempo me parecen mejores y otras peores. No tienen tanto que ver con la inspiración sino con el trabajo en ellas. Escribir me suele resultar fácil, cuando me sale, soy capaz de soltar una diarrea de palabras, con bastante profundidad y que pueden ser esbozos de cosas buenas, pero la mayoría en las veces, escribo y publico o guardo sin mas, quedándose sin trabajar, sin terminar.

Mi planteamiento para los próximos tiempos es el aprendizaje, aprendizaje de modos para hacer un mejor trabajo, con mejor calidad.

Aunque hoy voy a permitirme el lujo de publicar sin mas retoques mi ultima diarrea.


"Siete manera de decir Manzana
mil maneras de decir te quiero.
El fruto de mi pasión.
El sueño acabado, lo que no va a venir.


Siete maneras de decir manzana.
Amor que sobresale del fango
de los días que faltan por llegar.
Dulce embaucadora de cuento.


Siete maneras de decir Manzana
campesina urbana de labios dulces,
amargor de pueblos abandonados.
Crece libre, caes madura con la brisa de esta mañana


Siete maneras de decir Manzana
Descubriendo el fragor de otras batallas
presa de la rama que te ase al árbol
fruto jugoso que adoro y saboreo.


Siete maneras de decir manzana
Deseo, ayer fugaz, hoy eterno
cuando caes libada desde el cielo
a mis brazos cada vez mas de cristal


Siete maneras de decir manzana
amor, risa, sueños, canciones
nada, verde, Niño,emoción
Asturias, cielo, vida, camino


Siete maneras de decir manzana
libertad para vivir siempre,
para soñar con el futuro
Para decir Adiós"


Quizásalgun dia con tiempo la trabaje, pero de momento lo dejare como mi ultimo vomito poetico.

Ternura

¿Habéis analizado alguna vez esta emoción que llamamos ternura?
¿Es alegre, es triste la ternura?
¿No parece más bien la ternura una semilla de sonrisa que da el fruto de una lágrima?
En el enternecimiento sentimos angustia precisamente por aquello mismo que nos causa placer.

Amor sin golondrinas

A quienes el destino
les exige el tributo de sus noches
y les niega la gracia del amor.

Entre el estiércol de mis noches largas,
cuando la indiferencia es una mueca,
cuando musgos de muertes maniatadas lloviznan sus jadeos corrompidos sobre mi yermo lecho de cenizas,
entre muslos helados,
entre grietas,
entre desfiladeros donde acecha un hastío de risas degradadas quebrando longitudes de destierro,
desangran los eclipses agresores la esencia de este amor sin golondrinas.
Pudo ser con la luna en bandolera,
con rituales de otoños sin sonrojos,
con la complicidad de los jazmines,
con cinturas de lagos y callejas,
con ecos de campanas repetidas.
Pero fui sucesora de destierros,
locataria de extrañas pestilencias,
poseedora de harapos,
de falacias,
de fracasos,
de noches como siglos,
de esta dureza hostil de la demencia azotando caderas encendidas.
Porque me fue negada la ventura,
porque no hubo temblores ni crepúsculos,
porque mi vientre amartilló el silencio
y siempre ha sido tarde en mis relojes,
tarde
para la luz y las semillas.

FERIA DEL LIBRO 2009

bueno amigos, al final la cobertura que deseaba de la feria no ha sido tan completa como deseaba, todo se quedara en pequeños post sobre lo que vaya recibiendo pero no tengo tiempo material para ello, trabajo y otras deliciosas obligaciones auto impuestas hace que las cosas sean así.

De la feria que contaros, que el pasado Domingo estuve paseando por allí, que esta como todos los años de gente, mas calor que ninguno (creo que esto lo digo todos y cada uno de los años) y siempre igual de interesante. No se si fue por ser el primer fin de semana que no había tanto barullo de firmas como otros años ni de autores ni de colas delante para firmar.
nosotros tuvimos suerte ya que sin saberlo nos encontramos con García Montero firmando, lo que nos dio la posibilidad de que nos firmara los libros suyos que llevábamos.
Este año, mis libros estrella de la feria que espero pronto comente Ana es La biografía de Ángel Gonzalez escrita por el Propio Luis García Montero el libro que los Chicos de Demipage han sacado con las canciones de Antonio Vega.

Pues nada mas chicos, perdonar por no responder a vuestras expectativas, espero de cualquier vuestros paseos por la feria y vuestras opiniones para hacer mas extensa la cobertura. Animaros, este Blog es colaborativo , no solo de los tres personajes que figuramos sino también de todo aquel que le apetezca mandarnos algo.

Gracias

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"He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...

...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."

Pablo Neruda
(Chile, 1904 -1973)

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