Poemas Inmorales II

No recuerdes, no imagines
esta noche vive.
Vive las caricias que siempre
te prohibiste por ajenas y parecidas.

No recuerdes, no imagines
Deja que las caricias
te hablen esta noche
aunque no sean conocidas

No recuerdes, no imagines
deja que en tu cuerpo
se impregnen imagenes
aunque ocultemos la luz a tus ojos

No recuerdes no imagines
la voz que escuchas a mi lado
las manos que junto a las mias
te acariciaran seran femeninas.

No recuerdes no imagines
Te desnudaremos despacio
te besaremos los dos
tus gemidos seran nuestros

No recuerdes no imagines
sentiras su lengua bajar por tu cuerpo
sentiras la mia buscando tu boca
mil caricias ciegas mi amor.

No recuerdes no imagines
dejanos llevarte hasta el final
hoy es la noche, la noche
de tu placer prohibido

Poemas Inmorales I

Descubro tus hombros bajo la gasa
de la liviana seda que cubre tu cuerpo.
Descubro tus pechos de pezones inhiestos
asomando entre los pliegues de tu blusa.

Descubro tu boca, ansiosa y húmeda
por el deseo, guardado aun dentro de ti
día tras día, y observo tu lengua,
aspid flameante que me llama tras de si.

Descubro tu piel, sonrosada, calida,
Piel que entrelazada con mis dedos
me retiene en el descubrimiento
de la carne caliente, empapada.

Descubre esos otros labios
henchidos y orgullosos por el deseo
esperado, húmedos y provocativos
en el placer que esta llamado.

Descubro tu arma que me desarma
tu mente libidinosa, fruto dulce,
tu alma pecaminosa, placer prohibido,
tu ser que me envuelve en nebulosa de deseo.

Ella

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo.
Se parece a la noche,
o mejor: a una noche sin ausencias.

Ella es exacta.
Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece.
Me permite trepar por mis temblores
y agitar su nombre desde la oscuridad.

Ella es irrepetible.
Nació en las piedras donde empieza mi desorden.

EDUARDO LANGAGNE ( México )

Los Placeres Prohibidos

Si el hombre pudiera decir lo que ama,

Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo

Como una nube en la luz;

Si como muros que se derrumban,

Para saludar la verdad erguida en medio,

Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando solo la verdad de su amor,

La verdad de sí mismo,

Que no se llama gloria, fortuna o ambición,

Sino amor o deseo,

Yo sería aquel que imaginaba;

Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

Proclama ante los hombres la verdad ignorada,

La verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;

Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,

Por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,

Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu

Como leños perdidos que el mar anega o levanta

Libremente, con la libertad del amor,

La única libertad que me exalta,

La única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:

Si no te conozco, no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido


El maestro Luis Cernuda ante el amor, nos lo regala Ana con una sonrisa primaveral. Gracias por colaborar.

Palabras enlazadas

Suenan voces que nos avisan,
que nos dices, que nos susurran.
Suenas voces que nos hablan,
que nos abren el alma a historias de amor.

Suenan campanas, sirenas, almas,
ruedas que chirrian, palabras sin mas.
Suena el corazon que palpita, el sueño suena.
Suenan los pasos en la noche plena.

Suenan gemidos callados,
camas antiguas
goznes resecos
almas perdidas

Suenan amigos que van
besos en silencio
suenan las risas de un niño
que me mira haciendo el indio

Suenan amigos que vuelven
con su carreta repleta
de experiencias dulces y amargas
suena música de reencuentros

Suena el piano que un día trajeron a casa
amores que nunca ya se marcharon
suena la respiración tranquila y pausada
de la boca de mi amor sobre la almohada

Todo amor es efímero.

Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida entera.



Angel González

El Poema Final

De pronto,
como cortado o incompleto,
como un silencio nada más,
desciendo,
como una sequedad en la garganta,
como una pausa en que vacila el aire.
Amor mío… Amor mío…
¿Qué cosa puedo darte?
Tú me has dado tan solo tu presencia,
tu sonrisa y a veces tu aliento,
una proximidad nada más.
Yo te regalo un muerto. Cuídalo bien.
Es tuyo.
Solamente recuérdalo,
cierta fecha de octubre
porque donde tú naces yo termino.
Y mientras tú me pienses, viviré.
De pronto
toda la vida se hace un punto,
se hace un grito,
se hace la más perfecta y dulce música.
Perdóname, hija mía. No conozco
sino tu leve risa de inocencia.
Perdóname si sola, si desnuda,
si limpia te he dejado;
torno a la soledad. Allí he vivido.
Perdóname, tú, madre.
No me entienden.
Si un ruido horrible suena en la cabeza,
si una cosa sin nombre nos agobia,
si algo estalla de pronto… ¿Qué ha de hacerse?
El prudente tal vez buscará un medico,
el ocioso tal vez dejará estarse las venas en su sitio,
pero el que es todo corazón y siente
por el pellejo igual que las arterias,
¿qué ha de hacer, me pregunto?
Si de pronto
uno repugna ante uno mismo.
Si cada corazón,
cada pulgada
de íntimo dolor pesa y resuena
como pasos andando por adentro,
como trompadas…
Amor mío, perdóname. Lo sé.
Ahora ya puedo amarte. Nada más.
puedo decir que estoy en ti, que vivo
libre, sin huesos,
como un aire vivo,
como algo que sí puedes amar.
Ah! lo demás. Ya lo demás no importa…
Simplemente no se es.
No quedan huecos.
Apenas un momento de silencio
y nada más.
La rueda sigue andando.
El Molino no deja de moler.
Ni nadie pierde su trabajo a causa de un tornillo que se rompe.
¿Lloran? No sé.
yo no he querido el llanto.
Adoro las inmensas bocas frescas
que se abren al impulso de la risa.
Y la música adoro. Y la alegría.
Y las cosas más limpias de los seres:
por ejemplo, los besos, los adioses,
la mano que se pone sobre el hombro,
los niños y los perros indefensos.
Pero de pronto es necesario irse.
De pronto es necesario ser no-ser,
abrirse una ventana,
o acabarse
sencillamente
como podremos hoy, mañana o el Domingo
tú, yo o fulano
hacer paréntesis,
borrarse del paisaje, hacerse humo.


David Ledesma Vázquez Guayaquil, Ecuador 1934 - 1961

El treinta de Marzo de 1961, a sus 27 años David Ledesma Vázquez fue encontrado ahorcado con la misma corbata que utilizó todos los días para ir al trabajo.
Su homosexualidad no encontro lugar en aquella sociedad. Dejo una hija cuya existencia le ocultaron en principio.

Este poema fue encontrado en el bolsillo de su camisa la noche del suicidio.

A la tercera Memoria

Todos tenemos un instante en que
nos entra una tristeza pegajosa,
y la vida, quedandose el desnudo,
se nos muestra como algo sin sentido.

Frio de muerte llena las entrañas.
Pero, para vencerlo, golpeamos
sin fuerza apenas a las puertas de la memoria,
como quien va a una hermana de la caridad.

A veces, sin embargo, hay dentro de nosotros
tanta noche y tanta ruina,
que ayudarnos no puede la memoria,
ni la del corazón, ni la de la
razón.

Se nos apaga el brillo de los ojos.
Y la conversión, los movimientos...
todo se apaga. Pero existe aun
la tercera memoria; la del cuerpo

Que recuerden los pies
el polvo y el calor de la carretera,
la hierba fresca
cuando descalzos caminaban.

Que recuerde la mejilla con ternura
como, tras una riña, la consolaba
la agradable aspereza de la lengua
del perro que todo lo comprende.

Que recuerde la frente, avergonzada,
como, beneficiándola,
un beso la rozaba, apenas la rozaba,
descubriéndole toda la ternura de madre.

Que los dedos recuerden los pinos, el trigo,
y la lluvia casi imperceptible,
y el temblor del gorrión,
y las crines nerviosas del caballo.

Que los labios recuerden otros labios.
Hay hielo y fuego en ellos. Hay tinieblas y hay luz.
Todo el mundo contienen, impregnado
de aroma de naranjas y de nieve.

Y entonces pedirás a la vida perdón.
Y le dirás: "A ciegas te acusaba.
Absuelveme del grave
pecado de mi absurda irritación"

Y si la maravilla de este mundo
es preciso pagarla
con un precio cruel,
no importa, yo lo acepto.

Pero ¿acaso el capricho del destino,
los golpes y las perdidas,
son un precio tan alto por gozar
las maravillas que la vida ofrece?

Evtuchenko para todos lso que buscamos que esa tercera memoria se haga realidad.

Susana Nos regala a Juan Gelman

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.


Susana tambien nos regala sus versos de Juan Gelman. Gracias niña, se el mucho trabajo que tienes y lo que te cuesta encontrar un huequecito.

Juan Gelman nos regala

Juan Gelman, Premio Cervantes de este año y que hoy en el día de su entrega nos ha acompañado en este espacio, nos ha regalado un discurso lleno de emoción, un alegato a la poesía, a las letras que nos embrujan cada dia, a la vida al fin y al cabo.
Aqui os dejo este hermoso regalo del autor.

"



Discurso de Juan Gelman



Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Cultura, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos, señoras y señores:

Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó con este Premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía entonces, "que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa" para don Quijote, doncella que, dice Cervantes en "Viaje del Parnaso",


"puede pintar en la mitad del día

la noche, y en la noche más escura

el alba bella que las perlas cría...


Es de ingenio tan vivo y admirable

que a veces toca en puntos que suspenden,

por tener no se qué de inescrutable".


A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aun antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos "Dürftiger Zeite", estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderin preguntándose "Wozu Dichter", para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de 5 años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.


Safo habló del bello huerto en el que "un agua fresca rumorea entre las ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje tembloroso el sueño descendía", Mallarmé conoció la desnudez de los sueños dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire, Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta belleza cargada de másvida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la palabra poética el sueño de otro sueño?



Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino "que no es sino morir muchas veces", comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra "desaparecido" es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.


Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte. Pero él, ¿quién era? Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas Ejemplares: "Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada", que nada me decía, salvo la mención de sus "alegres ojos". Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al Caballero de la Triste Figura en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma.


Declaro que, en verdad. quise recorrer ante ustedes, con ustedes, los trabajos de Persiles y Sigismunda, o la locura quebradiza del licenciado Vidriera, o compartir la nueva admiración y la nueva maravilla del coloquio de los perros, o el combate verdaderamente ejemplar entre los poetas malos y los buenos que tiene lugar en "Viaje del Parnaso" y en el que cualquier buen poeta podía caer herido por un pésimo soneto bien arrojado. Pero tal como la lámpara alimentada a querosén que los campesinos de mi país encienden a la noche y alrededor de la cual se sientan a cenar, cuando hay, y luego a leer, cuando hay y cuando hay ganas, y a la que mosquitos y otros seres alados acuden ciegos de luz y la calor los mata, así yo, encandilado por don Alonso Quijano, no puedo sustraerme a su fulgor.


Muchas plumas hondas y brillantes han explorado los rincones del gran libro. Por eso, parafraseando al autor, declaro sin ironía alguna que, con seguridad, este discurso carece de invención, es menguado de estilo, pobre de conceptos, falto de toda erudición y doctrina. Sólo hablo como lector devoto de Cervantes, pero quién puede describir los territorios del asombro. Con mucha suerte y perspicacia, es posible apenas sentarse a la sombra de lo que siempre calla.



Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna, que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond Roussel las características de la novela moderna, éstas: "el espacio, el vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la locura, el simulacro, la fractura del sujeto", uno se pregunta ¿qué? ¿No existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes?


Su modernidad no se limita a un singular universo literario. La más humana es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo XXI. Dice Don Quijote: "Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien la merecía gozar luengos siglos".



Desde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el combate cuerpo a cuerpo, Don Quijote destaca un hecho que ha modificado por completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y mentiras. Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después durmió tranquilo todas las noches, dijo. Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak.


Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para

todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿"En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos -dice Sancho-, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería"?


He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.


Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.


Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. "¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!", exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países. Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.


Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.



Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes, de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de palabras nuevas, porque "esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso". Hace unos años ciertos poetas lanzaron una advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran "lastimándolo" desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice "siempre mañana y nunca mañanamos" agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma.


Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.


Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: "[...] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección". Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir."

Mamots nos regala a Juan Gelman

El juego en que andamos



Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.

Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.

Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

Gracias Mamots, un placer tu compañia.

Ana nos regala a Juan Gelman

Ya que navegas por mi sangre y
conoces mis límites y
me despiertas en la mitad del día para acostarme
en tu recuerdo
y eres furia de mi paciencia para mi
dime qué diablos hago
por qué te necesito
quién eres muda sola recorriéndome razón de mi pasión
por qué quiero llenarte solamente de mí y abarcarte
acabarte mezclarme a tus huesitos y
eres única patria contra las bestias el olvido



Gracias Ana por tu colaboración, venga seleccionar vuestro Gelman favorito y enviármelo o colgarlo como comentario.

Saludos

Ausencia de Amor

AUSENCIA DE AMOR

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.


Recibe hoy en Alcala De Henares el Premio CERVANTES, JUAN GELMAN intentare a lo largo del dia acercar algunos pequeños poemas de este autor Argentino. Espero que os guste.


Viveversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Mario Benedetti

...y viceversa...

Domingo

La veis un día domingo.
Lleva un cuerpo cansado, lleva un traje cansado
(no la podéis mirar),
un traje donde cuelgan trabajos, tristes hilos,
pespuntes de dolor, esperanzas sangrantes
hechas verdad a fuerza de ir remendando sueños,
de ir gastando mañanas, hombres de cada día,
en las estribaciones de un pan dominical.

La veis venir acaso de un azar con ternuras,
de una piedad con fábulas; la veis
venir y no sabéis que está llamándose
lo mismo que la vida,
lo mismo que su traje hecho disfraz de olvido,
hecho carne de engaño y servicial,
cortado a la medida de mensuales lágrimas,
de quebrantos tejidos con la última
hebra de la intemperie, con las briznas
de ese telar de amor donde aprendemos
la hermandad necesaria que es un cuerpo sin nadie.

Sucede que es un día más bien canción que número,
más bien como una lluvia de inclemente mirada,
de humilde mano abierta
que volverá a vestir de desnudez la vida.
Y entonces ya es mentira crecer sobre raíces,
ya es mentira ese tiempo blandamente nocivo
que se nos va quedando alquilado en la piel,
que se nos gasta hasta dejarnos
un mísero rastro de caricia vacía,
llegar a confundirnos en un domingo anónimo,
en un amor sin cuerpo, hilvanando de lástima.

Y entonces, ese día, el domingo,
viene llegando, corre, se nos acerca
(todos la conocemos),
nos mira igual que un charco
de amor recién secado, nos contagia
de todo cuanto es puro en su día siguiente,
porque está consolándose con un jornal caduco,
está desviviéndose
en una pobre sucesión de acopios para amar,
de ir contando los años por tránsitos de trajes,
por memorias zurcidas, por sueños arrancados
del retal de un domingo cegador e ilusorio.

José Manuel Caballero Bonald

Eso era amor

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rímel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.

Ángel González

Diez años de su marcha

"No puede haber sociedad sin poesía, pero la sociedad nunca es poética. A veces los dos términos luchan por alejarse el uno del otro. Pero no pueden"

Contra la noche sin cuerpo
se desgarra y se abraza
la pena sola

Negro pensar y encendida semilla
Pena de fuego amargo y agua dulce
la pena en guerra

Claridad de latidos secretos
planta de talle transparente
vela la pena

Calla en el día canta en la noche
habla conmigo y habla sola
alegre pena

Ojos de sed pechos de sal
entra en mi cama y entra en mi sueño
amarga pena

Bebe mi sangre la pena pájaro
puebla la espera mata la noche
la pena viva

Sortija de la ausencia
girasol de la espera y amor en vela
torre de pena

Contra la noche la sed y la ausencia
gran puñado de vida
fuente de pena




Octavio Paz nos dejó hace ya 10 Años, Su hueco es irreemplazable sus pensamientos y letras imborrables e imprescindible.

Haciendo caso A Mamots

Y en este abril lluvioso ....


La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
-recorde-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
!Juventud nunca vivida
quién te volviera a soñar!


Machado, que decir de Don Antonio si su palabra ha sido guia de mis pasos.

Como me dejas que te piense

¡Cómo me dejas que te piense!
Pensar en ti no lo hago solo, yo.
Pensar en ti es tenerte,
como el desnudo cuerpo ante los besos,
toda ante mí, entregada.
Siento cómo te das a mi memoria,
cómo te rindes al pensar ardiente,
tu gran consentimiento en la distancia,
y más que consentir, más que entregarte,
me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas
recuerdos en escorzo, me haces señas
con las delicias, vivas, del pasado,
invitándome.
Me dices desde allá
que hagamos lo que quiero
-unirnos- al pensarte,
y entramos por el beso que me abres,
y pensamos en ti, los dos, yo solo.





Pedro salinas, nos vuelve a visitar. Para todos lso que discuten con sus jefes, con sus caseros, con el vecino, con los amigos. Besos y olvidaros de todo, puertas que se cierran, malos humos. y por si no os habiais dado cuenta

.
.
.
.
MAÑANA ES VIERNESSSSSSSSSS

Ser

Ser

Soy porque sigo pensando.
Existo porque mi corazón late.
Duermo por que mi conciencia es en gran parte libre.
Pero no siento, no vivo, no sueño.

Aunque se que mañana volveré a ser yo
con lo que eso tiene.
Terminando de resignarme a mi destino.
Levanta tu vista, mírame, aquí estoy y aun respiro.


quizás no sea adecuadopero ....
Para Susana, que lió alguna vez trocitos de mi existir con su ir y venir aunque nunca llegó. Se merece que se lo dedique. Lo dicho ... para ti.

No hay tarde en esta primavera

No hay tarde en esta primavera
que no espere el imán de tu voz
para engancharme de modo precoz
al paso que me marcan tus caderas

Tenue Vaivén de olas sugerentes
Tela fugaz, canal de mi deseo.
mis manos dan a mis ojos recreo;
tu cuerpo da a mis dedos relente.

Arreboladas mejillas, vidriosa
de deseo tus lasciva mirada.
Tu piel y mi boca nunca ociosa.

¡Gimes! y me erizas piel y alma
cierras tus ojos y callas, cansada;
Espero tu vuelta ¡No quiero Calma!



Esta si que va dedicada a uno de mis comentaristas favoritas. Un beso Ana.

Bon Soir

BON SOIR....

"¡Donc bon soir, mon mignon et a demain!"

( Palabras que Ana me dejó escritas una noche
en que tuvimos que separarnos. )

¡Buenas noches, mi amor, y hasta mañana!
Hasta mañana, sí, cuando amanezca,
y yo, después de cuarenta años
de incoherente soñar, abra y estriegue
los ojos del espíritu,
como quien ha dormido mucho, mucho,
y vaya lentamente despertando,
y, en una progresiva lucidez,
ate los cabos del ayer de mi alma
( antes de que la carne la ligara )
y del hoy prodigioso
en que habré de encontrarme, en este plano
en que ya nada es ilusión y todo
es verdad...
¡Buenas noches, amor mío,
buenas noches! Yo quedo en las tinieblas
y tú volaste hacia el amanecer...
¡Hasta mañana, amor, hasta mañana!
Porque, aun cuando el destino
acumulara lustro sobre lustro
de mi prisión por vida, son fugaces
esos lustros; sucédense los días
como rosarios, cuyas cuentas magnas
son los domingos...
Son los domingos, en que, con mis flores
voy invariablemente al cementerio
donde yacen tus formas adoradas.
¿Cuántos ramos de flores
he llevado a la tumba? No lo sé.
¿Cuántos he de llevar? Tal vez ya pocos.
¡Tal vez ya pocos! ¡Oh, que perspectiva
deliciosa!
¡Quizás el carcelero
se acerca con sus llaves resonantes
a abrir mi calabozo para siempre!
¿Es por ventura el eco de sus pasos
el que se oye, a través de la ventana,
avanzar por los quietos corredores?
¡Buenas noches, amor de mis amores!
Hasta luego, tal vez..., o hasta mañana.



Amado Nervo

Poeta Mexicano que raya entre el modernismo de la epoca aunque con muchas variaciones al respecto de lo habitual del genero de la epoca.


Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,

qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,

eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.


Julio Cortázar
Hijo de padres argentinos, nació en Bruselas en 1914 y residió en Buenos Aires desde los cuatro años.
Trabajó como maestro en varios pueblos argentinos y posteriormente se graduó en Letras.
Bajo el seudónimo de Jorge Denis publicó su primer libro de poemas, «Presencia», en 1938. Gracias a una beca del gobierno francés, se instaló en Paris en 1951 donde además se dedicó a las traducciones para mejorar su situación económica. Posteriormente se vinculó a la Unesco trabajando allí hasta su jubilación.
Además de numerosas novelas y escritos, sobresale su poema dramático «Los Reyes» en 1949.
Murió en Paris en 1984.

Vete de mi

Tu que llenas todo de alegría y juventud
y ves fantasmas en la noche de trasluz
y oyes el canto perfumado del azul.

Vete de mi no te detengas al mirar
las ramas muertas del rosal
que se marchitan sin dar flor
mira el paisaje del amor
que la razón para soñar llaman ..

...Yo que ya he luchado contra toda la maldad
tengo las manos tan deshechas de apretar
que ni te puedo sujetar.

Vete de mi
seré en tu vida lo mejor
de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel...

Donde hayas ido...
hubiera sido todo tan diferente...



Bebo & Cigala

Ante la negativa de mis propios sueños

Ante la negativa de mis propios sueños
con el no reiterado por un adiós precipitado
sin saber retomar el camino adecuado
me planto ante el futuro sin luz ni dueño.

Con la consciencia sostenida en un pequeño
mundo, con la sabiduría del hombre olvidado,
mirando el cielo que se cierne; el cuerpo ajado,
la vista cansada, el alma libre que hoy te enseño

Ser hombre amado y ser independiente
amar sin dudas, con pasión, eterno,
admitir el paso a paso camino de la muerte

esperar que un día llegues sin freno
volver a la luz que marcó mi frente.
Ser duda hoy, realidad mañana perdido en lo ajeno.

El recorrido del sol cuando cae

el recorrido del sol cuando cae
la noche, el recorrido
de la noche, hacia dónde
va llegando, mirar
lo conocido como signos
que son y ya no son, un aceite
de estar, representar
su hueco,desplazados
miramos
como si fueran los otros
siempre a estar ahí y de
pronto no están o no estuvieran



A Olvido Garcia Valdes, poeta Asturiana, le han concedido el premio nacional de Poesía del 2007
Su obra juega con el surrealismo y las palabras. controversia de adjetivos, patria de sinecdoques

HEMOS LLEGADO AL HOGAR

Hemos llegado al hogar
Desde la guerra sin sangre
Con el corazón abatido,
Nuestras botas llenas de orgullo
De la verdadera matanza del alma,
Y nos hemos preguntado
“¿Cuánto cuesta
ser querido y después abandonado?”
Hemos llegado al hogar
Y traído la promesa
Escrita en colores de arco iris
A través del cielo — para enterrar,
Pero no es el momento
De colocar coronas
Por los crímenes de ayer.
La noche amenaza,
El tiempo se disuelve,
Y nada conocemos
Del mañana.
Los tambores borboteantes
A la estrella hacen eco.
El bosque aúlla
Y entre los árboles
El oscuro sol aparece.
Hemos llegado al hogar
Cuando vacila la aurora
Cantando canciones de otras tierras,
La Marcha Fúnebre
Que nos viola los oídos,
Sabiendo que toda nuestra tradición y nuestras lágrimas
Se juegan al cara o cruz de una moneda.
Hemos llegado al hogar
Al pie de las verdes colinas
A beber el grito cálido
Y suave del canto de los pájaros.
A las playas ardientes
Donde los botes salen al mar
A desgranar la cosecha del océano
Y las tenaces gaviotas se hunden
Y deslizan volcando besos sobre las olas.
Hemos llegado al hogar
Donde a través del relámpago
Y la lluvia atronadora,
La peste, la sequía,
El espíritu empapado
Se demora en el camino arenoso
Sosteniendo los torturados restos
De la carne,
Ese espíritu que no pide
Al mundo favor alguno Sino la dignidad.

Poema africano de Peters Lenrie, nacido en Bujul, capital de Gambia en 1932, se puede encontrar en "Poesía Africana de Hoy", libro editado en Buenos Aires en 1968 por la Editorial Sudamericana y traducidos por Willian Shand y Rodolfo Benasso.

Porque

Porque extravié mi nombre entre rumores malditos
porque aunque quiera no me llamo Angel Gonzalez.
Porque las luces de la ciudad en la noche me acompañan
Porque no hay letras que llenen los días

Porque leo, añorando las palabras que escucharé
Porque no hablo sin maldecir el hoy o el ayer
Porque no hay futuro que decían antes
Porque aun así siempre hay un después.

Porque la tierra que piso esta podrida
Porque no dejo pasos marcados,
porque no hay nada en el camino
porque no estas, no te encuentro , estoy perdido

Porque busco la luz de tu mirada,
Porque añoro el sabor que me presto tu boca
Porque me arranco la piel que un día acariciabas
Porque hoy tampoco hay luna que te refleje

Porque no hay porqués mas que el sino de una vida perdida
Porque no hay mas porqués que una vida , la mía, perdida.

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"He aquí que el silencio fue integrado
por el total de la palabra humana,
y no hablar es morir entre los seres:
se hace lenguaje hasta la cabellera,
habla la boca sin mover los labios,
los ojos de repente son palabras...

...Yo tomo la palabra y la recorro
como si fuera sólo forma humana,
me embelesan sus líneas
y navego en cada resonancia del idioma..."

Pablo Neruda
(Chile, 1904 -1973)

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